viernes, 18 de marzo de 2022

Carl Herrera Alleyne. El hombre que todo lo ocultaba: Una historia polémica sobre evasión fiscal, fraude, incesto, violaciones y violencia en la trastienda de un exjugador de la NBA

El 11 de marzo de 2022 el influencer Luis Arroyo publicaba en su Twitter @ELCHILI, un listado de quienes en su opinión son los mejores deportistas venezolanos de la historia, en sus respectivas disciplinas.

Para Arroyo, Greivis Vásquez es el mejor basquetbolista venezolano de la historia.

En un país como Venezuela, donde deportes como el béisbol, básquetbol y fútbol cuentan con cientos de miles de fanáticos que acuden a canchas y estadios a presenciar los encuentros deportivos y aupar a sus equipos y jugadores favoritos, un comentario como el de Arroyo es suficiente en las redes sociales para encender la chispa del debate.

Inmediatamente algunos fanáticos respondieron al tuit de Arroyo señalando que Carl Herrera Alleyne, nacido en el país caribeño de Trinidad y quien con solo meses de edad se mudó junto a su familia a Venezuela, debía encabezar la lista como el mejor basquetbolista venezolano. Los desacuerdos fueron tales que entre insultos, algunos internautas opinaron que Herrera Alleyne era tan venezolano como la ciudad Caracas, mientras que otros consideraron que el exjugador de la National Basketball Association (NBA), quien en los Estados Unidos se tituló campeón con el equipo de baloncesto Houston Rockets en los años 1994 y 1995, no debía ser incluido en la lista de mejores deportistas venezolanos, por haber nacido en otro país y luego haberse nacionalizado venezolano.

El incidente en Twitter ejemplifica cómo para muchos fanáticos venezolanos, Carl Víctor Herrera Alleyne es una suerte de semidiós, a quien rinden culto por sus logros en la NBA, donde hasta ahora sea como fuere, nacionalizado o no, ha sido el único venezolano en ganar un campeonato, además en una época donde el rey de la arena deportiva de la NBA era el equipo de los Chicago Bulls, el mismo del recordado Michael Jordan. Los Chicago Bulls habían sido campeones consecutivos de las temporadas 1990-91, 1991-92 y 1992-93, hasta que los Houston Rockets frenaron su buena racha.

En 1993 Carl fue elegido por la revista Hispanic Business Magazine como uno de los 100 hispanos más influyentes y compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

Si Carl Herrera existiera en un universo paralelo y no fuera basquetbolista, como en el pasado, o entrenador de baloncesto, como ahora, quizás sería mago. Sumergida en su estampa de antigua estrella de la NBA, «Amigo», como es también conocido Herrera, ha hecho varios actos de prestidigitación para ocultar las infracciones, ultrajes y agravios familiares y los propios, que han sido motivo suficiente para que tanto el exjugador de baloncesto, como varios de sus hijos hayan tenido problemas con la ley en los Estados Unidos de América.

Enseguida explicamos cuatro de los mayores actos de prestidigitación por los que Carl «Amigo» Herrera pudiera ser también conocido como «El Mago», dada su habilidosa facilidad para ocultar incestuosos abusos sexuales y violaciones cometidas por dos de sus hijos mayores, evasión fiscal, actos de violencia e infidelidades, entre otras situaciones lamentables en su vida y en la vida de su familia, camuflándolas con los reconocimientos recibidos en su carrera deportiva, parcialmente fruto de sus logros en la NBA.

Acto nº 1: ¡ No recuerdo nada sobre ese dinero !…

Un juez federal le dio el jueves 20 de diciembre 2007 un regalo de Navidad anticipado a Carl Víctor Herrera, exdelantero de los San Antonio Spurs y de la Universidad de Houston, quien había sido condenado en octubre del mismo año por evasión de impuestos por un gran jurado federal.

En un movimiento poco común en los tribunales de primera instancia de Texas, el juez federal de distrito William Royal Furgeson Jr. anuló la condena y dijo en un fallo de 34 páginas que el jurado realmente no tenía pruebas suficientes para respaldar una condena.

Furgeson emitió una orden condicional concediendo la posibilidad de efectuar un nuevo juicio, en caso de que los fiscales lograran anular o revocar la absolución,

En diciembre de 2007 todo resulto en buenas noticias para Herrera, quien había sido acusado en febrero del mismo año, por el Servicio de Rentas Internas del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos (IRS por sus siglas en inglés), alegando que debía más de $550,000 en impuestos atrasados correspondientes a lapso comprendido entre los años 1994 y 1997.

El juicio contra «Amigo» llegó luego de haber tenido dos rupturas matrimoniales, el fracaso de algunas inversiones, la muerte de su padre y la institucionalización de su madre.

El momento en que fue acusado de no pagar impuestos coincidió aproximadamente con el período de su carrera en el que jugó con los San Antonio Spurs, entre los años 1995 a 1998. Herrera había sufrido lesiones que lo obligaron a dejar la NBA en el año 1999. Desde entonces se dedicó a jugar baloncesto y a servir de entrenador en equipos profesionales venezolanos.

Uno de sus abogados en el caso, Jay Moritz, dijo en una breve entrevista que Herrera le dijo a otro abogado en el caso, Charles J. Muller III, que estaba «extasiado» con el fallo.

Durante su juicio, los abogados de Herrera lo retrataron como culpable de confiar en un elenco de personajes turbios, incluido un gerente comercial, que dio por sentado su buena fe.

El relato de Herrera pareció convincente al juez W. Royal Furgeson, quien escribió: «No hay pruebas suficientes de que sus actos se tomaron con la intención específica de evadir el pago de impuestos adeudados y, por lo tanto, pruebas insuficientes para que un jurado razonable declare culpable a Herrera».

Pero el 11 de febrero de 2009, la suerte judicial de Carl Herrera cambió. Los fiscales del caso habían logrado revocar la sentencia absolutoria dictada por el juez Furgeson, solicitando la concesión de un nuevo juicio y la prisión preventiva contra el basquetbolista.

El Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Quinto Circuito revocó la absolución de Carl Herrera por evasión de impuestos que había dictado la corte de distrito, según la sentencia No. 08-50028.

En la sentencia se lee que:

«Herrera, oriundo de Venezuela, había asistido a la universidad en Houston y regresó a los Estados Unidos en 1991 para jugar baloncesto profesional con los Houston Rockets. Debido a las lesiones, fue cambiado de un equipo a otro hasta que su carrera en la NBA terminó en 1999. Al año siguiente, después de casarse y divorciarse, se casó con su novia de toda la vida. Incapaz de encontrar trabajo en Estados Unidos, regresó a casa para jugar en Venezuela, dejando atrás a su nueva esposa, cuatro hijos y padres enfermos.

De 1994 a 1997, Herrera no presentó ninguna declaración de impuestos. El IRS inició una investigación en 1998 y en 1999 admitió que debía más de $500,000 en impuestos atrasados. Los esfuerzos de cobro comenzaron en febrero de 2000, pero en su mayoría no tuvieron éxito.

El IRS decidió procesarlo. En el juicio, el Gobierno se centró en tres actos que supuestamente demuestran que Herrera intentó evadir el pago de impuestos. Primero, el dinero de las cuentas bancarias de Herrera se transfirió a las cuentas de su esposa. El Gobierno sostiene que Herrera estaba transfiriendo fondos para evitar los gravámenes del IRS. En segundo lugar, en enero de 2001, Herrera transfirió su casa de San Antonio a la propiedad exclusiva de su esposa mediante una escritura de renuncia, supuestamente para evitar un gravamen fiscal. Finalmente, Herrera proporcionó información inexacta al IRS durante una reunión de 2006, supuestamente tratando de subestimar sus ingresos.

Aunque Herrera no cuestionó la base fáctica de las alegaciones o la existencia de una deficiencia fiscal, brindó explicaciones benignas. Con respecto a las transferencias de dinero, explicó que los fondos fueron enviados para mantener a su esposa, hijos y padres en Estados Unidos. Dijo además que todas sus finanzas estaban a cargo de otras personas, por lo que no era personalmente responsable de las transferencias. Con respecto a la escritura de renuncia, explicó que la compañía hipotecaria a menudo se negaba a tratar con su esposa, porque su nombre no estaba en la escritura. Por lo tanto, le transfirió la casa para que ella pudiera manejar la hipoteca mientras él estaba fuera del país.»

La «novia de toda la vida» a la que se refiere la sentencia fue, no obstante, la segunda esposa de Herrera, una ciudadana española que se especializó profesionalmente en educación, a quien el exbasquetbolista conoció cuando en 1990 viajó a España a jugar en el equipo Real Madrid Baloncesto. Según «Testigo Uno», una persona muy próxima a la familia Herrera, quien ha revelado incidentes de incesto y violación de menores cometidos por dos de los hijos del exjugador de la NBA, la segunda esposa de Herrera perdió la casa localizada en San Antonio, Texas, cuya propiedad le había sido transferida por su entonces marido, luego que dejara de recibir dinero por parte del exbasquetbolista y no pudiera seguir pagando la hipoteca que pesaba sobre la casa. Los tres empleos a los que debió dedicarse la segunda esposa de Herrera no fueron suficientes para lograr pagar las deudas y evitar perder la propiedad.

El gobierno alegó que Herrera intentó ocultar fondos cambiándolos de sus cuentas bancarias. Desde 1999 hasta 2000, la mayor parte del dinero de Herrera se depositó en siete cuentas registradas a su nombre o a nombre de Cahrrera Media International, una empresa de su propiedad. Después de una advertencia en el 2000 de que el IRS iba a comenzar los esfuerzos de cobro, incluido el embargo de las cuentas bancarias, la mayor parte del dinero de Herrera se depositó en cuentas a nombre de su esposa. El gobierno afirma que un jurado razonable podría inferir que Herrera desvió fondos deliberadamente para evadir los gravámenes.

El tribunal de distrito determinó que las pruebas del gobierno eran insuficientes en tres aspectos. En primer lugar, el gobierno no demostró adecuadamente que Herrera ejerciera ningún control sobre dónde se realizaban los depósitos y, por lo tanto, no pudo haber actuado deliberadamente. En segundo lugar, no había pruebas suficientes de que tuviera contacto con las cuentas bancarias que se le atribuyen. Finalmente, no hubo evidencia de que, incluso si realizó las transferencias, lo hizo con la intención específica de evadir impuestos. El tema de las tres objeciones es que Herrera dependía de otros para administrar sus asuntos financieros y, por lo tanto, no era responsable del patrón de depósitos.

Estamos de acuerdo con la corte del distrito. Aunque el gobierno presentó pruebas suficientes para que un jurado concluyera que Herrera tuvo contacto con las cuentas -por ejemplo, llamó para quejarse al IRS cuando le dedujeron $200 de una de ellas-, el gobierno no demostró que ejerciera ningún control sobre sus finanzas. En el contrainterrogatorio, el testigo del gobierno admitió que ninguno de los cheques de depósito estaba firmado por Herrera. Además, su esposa testificó que cuando necesitaba dinero, llamaba al asesor financiero de Herrera, quien era el mismo nombre en todas las cuentas, no Herrera. Sin evidencia de que Herrera orquestó las transferencias, un jurado razonable no pudo encontrar más allá de una duda razonable que deliberadamente cambió fondos para evitar pagar impuestos.

CAHRRERA INTERNATIONAL, INC. había sido una firma creada en el año 1995 por el basquetbolista junto a Agustín González y Jaime Ibáñez, ambos aparentemente relacionados familiarmente con Herrera. La esposa de González figura como directora en otras compañías cuyos nombres permiten inferir que han estado destinadas a la administración de gimnasios.

El Servicio de Rentas Internas (IRS) de los Estados Unidos presentó más dudas sobre las aseveraciones de Carl Herrera Alleyne…

El gobierno sostiene que Herrera transfirió su casa en San Antonio a su esposa mediante una escritura de renuncia para evadir los intentos del IRS de apoderarse de ella. Como evidencia adicional de una intención de evasión, el gobierno afirma que le dio al IRS explicaciones diferentes y contradictorias sobre la transferencia. Herrera respondió con evidencia de que la compañía hipotecaria se negó a comunicarse con su esposa sobre la hipoteca, porque su nombre no estaba en la escritura, por lo que transfirió la casa para que ella pudiera manejar sus asuntos mientras él estaba en Venezuela.

El tribunal de distrito concluyó que las pruebas eran insuficientes. En primer lugar, el tribunal determinó que los contratos de renuncia se prepararon antes de que el IRS le hubiera notificado a Herrera sobre el gravamen sobre la casa, y que no podía haber estado tratando de evitar un gravamen que desconocía. En segundo lugar, el tribunal determinó que las inconsistencias entre sus explicaciones “no eran lo suficientemente sustanciales como para probar más allá de una duda razonable que Herrera transfirió el título a nombre de su esposa para ‘ocultar’ sus bienes y evadir el pago de un impuesto”.

Concluimos de otra manera. Es cierto que Herrera no recibió notificación del gravamen hasta después de que se preparó la renuncia, pero se le había advertido seis meses antes que tal gravamen podría instituirse. Afirma que la brecha de seis meses atenúa cualquier conexión, pero “frente a un registro de hechos históricos que respaldan inferencias contradictorias [,] debemos suponer ․ que el juzgador de hecho resolvió tales conflictos a favor de la acusación, y [nosotros] debemos ceder a esa resolución”….

Aunque coincidimos con la corte de distrito en que las inconsistencias en la historia de Herrera no son significativas, las explicaciones de la renuncia no se alinean con las circunstancias que rodearon su ejecución. Primero, a pesar de la afirmación de Herrera de que transfirió el título para que su esposa pudiera hablar con la compañía hipotecaria, ninguno de los dos informó a la compañía sobre la transferencia. Segundo, un empleado de la compañía hipotecaria testificó que Herrera no necesitaba usar una renuncia para autorizar a su esposa a discutir la hipoteca; la empresa acepta autorización escrita o verbal y de hecho tenía constancia de la autorización verbal de Herrera. El empleado testificó además que, incluso cuando se utiliza una renuncia, la nueva escritura debe contener los nombres de ambas partes. Herrera renunció a reclamar la casa de su propiedad exclusiva a la propiedad exclusiva de su esposa, una transferencia que la compañía hipotecaria no habría aceptado.

Herrera responde que tenía la intención de que ambos nombres estuvieran en la escritura y especula que se trató de una “falta de comunicación” con el abogado que preparó los documentos. Y su esposa declaró que no envió a la hipotecaria copias de la escritura actualizada, porque empezaron a comunicarse con ella. Esas explicaciones son plausibles pero, vistas desde el punto de vista más favorable al veredicto, no justifican la absolución. Es razonable que el jurado no creyera el testimonio de la esposa y concluyera, con base en el momento y las circunstancias que rodearon la renuncia, que Herrera transfirió la casa para evitar los esfuerzos de cobro del IRS.

El IRS fue enfático al señalar que Carl Herrera presentó aseveraciones falsas sobre sus ingresos

El gobierno sostiene que, en una entrevista de 2006 con el IRS, Herrera hizo varias declaraciones falsas sobre su situación financiera. Por ejemplo, el IRS le preguntó acerca de sus ingresos del año 2000 y dijo que había ganado solo $8,000 jugando baloncesto y recibió un préstamo de $15,000 de un amigo. Sin embargo, el IRS produjo registros que mostraban más de $275,000 depositados en las cuentas de Herrera ese año, que no pudo explicar. Hubo discrepancias similares entre los registros de ingresos y depósitos declarados por Herrera para 2001 y 2002.

El tribunal de distrito consideró que las pruebas no demostraban adecuadamente la intencionalidad o la intención específica de evitar el pago de impuestos. Primero, el tribunal determinó que Herrera no estaba mintiendo intencionalmente, sino que simplemente no pudo responder preguntas financieras detalladas. El tribunal señaló que Herrera no estaba familiarizado con sus finanzas porque dependía de otros para administrarlas y no tenía registros financieros para consultar durante la reunión. En segundo lugar, el tribunal declaró que las respuestas de Herrera no podían haber sido un intento de evitar el pago de impuestos, porque estaba respondiendo preguntas sobre sus circunstancias financieras de 1999-2002, no sobre sus recursos actuales. El tribunal razonó que “[n]o está claro cómo una ‘declaración falsa’ en 2006, sobre la situación financiera de Herrera en 2001, se relaciona con un acto afirmativo en 2006 de evadir el pago de un impuesto adeudado.

No estamos de acuerdo. Para empezar, el encuentro no fue casual; el IRS enfatizó de antemano que Herrera estaba a punto de ser acusado de un delito penal, que debería tener un abogado presente y que cualquier declaración que hiciera sería utilizada en su contra en el juicio. Además, el grado de error fue significativo: Herrera reportó como máximo $23,000 de ingresos en un año en el que aparentemente recibió más de $275,000. Aunque es plausible que sus respuestas incorrectas simplemente reflejaran ignorancia, era prerrogativa del jurado sopesar las pruebas y decidir lo contrario. Además, el jurado podría haber inferido razonablemente que Herrera mintió sobre sus ingresos anteriores para disuadir al IRS de continuar con los esfuerzos de cobro.

En resumen, la prueba presentada en el juicio fue suficiente para condenar a Herrera sobre la base de dos de los tres actos afirmativos alegados por el gobierno. Por lo tanto, el tribunal de distrito se equivocó al ordenar la absolución, porque el jurado podría haber concluido razonablemente que Herrera transfirió su casa para evitar un gravamen del IRS y/o mintió a los agentes del IRS sobre los ingresos anteriores para disuadirlos de continuar con los esfuerzos de cobro.

El tribunal de distrito estaba dentro de su discreción al otorgar condicionalmente un nuevo juicio. Aunque la evidencia es suficiente para respaldar una condena, el tribunal volvió a sopesarla con cautela y encontró que prevalecía fuertemente contra el veredicto de culpabilidad. Al hacerlo, “el tribunal se sienta como un decimotercer miembro del jurado”…

Por lo tanto, REVOCAMOS la sentencia absolutoria…

Declaración de culpabilidad y condena

Luego de más de una década de argumentar su supuesta inocencia y negar los hechos de los que era acusado, el miércoles 9 de marzo de 2011, Carl Herrera Alleyne finalmente admitió su culpabilidad.

Herrera se declaró culpable de un delito menor federal y fue sentenciado a un año de libertad condicional, poniendo fin a años de disputas sobre su caso fiscal.

Carl Herrera, entonces de 44 años de edad, le dijo en voz baja al juez federal de distrito W. Royal Furgeson que estaba contento de dejar el asunto atrás.

Los abogados de Herrera aseguraron que se había estado ganando la vida a duras penas en su natal Venezuela y, últimamente, entrenando a un equipo en México. Herrera le dijo al juez que estaba residenciando en Houston.

Uno de sus abogados, Charles Muller III , dijo que los problemas fiscales de Herrera surgieron de sus días con los Houston Rockets , cuando el equipo ganó campeonatos consecutivos en la década de 1990.

“Los Rockets no lograron retener cantidades suficientes para cubrir todas sus obligaciones tributarias”, dijo Muller, y agregó que había otros problemas que agravaban la situación. ->>Vea más...

FUENTE: Con información de Karem Galvez - expresa.se

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