miércoles, 3 de noviembre de 2021

El coque sigue siendo considerado causa importante de enfermedades respiratorias en el estado Anzoátegui

Anzoátegui figura entre los estados más afectados por la industria petrolera debido a los bajos niveles de control que existen en este momento en las áreas de refinación.

En el paisaje de la autopista de oriente, en el tramo Barcelona- Puerto Píritu, a la altura del Complejo Criogénico “José Antonio Anzoátegui” (coloquialmente llamado Jose), hay una especie de formaciones montañosas de color negro, que emanan fuertes olores. Estas formaciones no son montañas naturales. Es coque acumulado, un subproducto de la destilación petrolera llamado por los expertos “fondo del barril”.

El coque tiene un aspecto carbonoso, compuesto por un 85% de carbón, 10% de volátiles y 5% de azufre. Es un combustible económico, que sustituye al gas u otros generadores de calor en la industria cementera y siderúrgica.

No hay cifras exactas de cuánto de este material contaminante del ambiente en su estado bruto hay acumulado en las instalaciones de Jose, pero se estima que entre 20 millones a 40 millones de toneladas, valoradas con un precio de exportación de 1,4 mil millones de dólares.

Venta de coque

La gran cantidad de coque acumulado podría ser exportado y convertirse en fuente de ingresos para rescatar la industria petrolera. En 2019, la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), presentó una propuesta a la administración de Nicolás Maduro, donde planteaban usar el derivado del petróleo para obtener recursos.

“Ideamos un plan desde Anzoátegui para que la producción del coque sea aprovechada para cubrir todas las demandas laborales de los empleados activos y jubilados”, señaló un dirigente sindical que pidió no ser identificado.

El valor aproximado en el mercado es 50 dólares por cada mil kilogramos y los cálculos indican que de lograrse la venta del coque, se podría solventar los pasivos de PDVSA. El proyecto no se ha ejecutado y aún está por ser aprobado. Según los trabajadores no habría ningún obstáculo internacional para este procedimiento.

A diferencia del petróleo, que está sancionado por Estados Unidos, el coque no tiene impedimentos para su venta, pues es un residuo, y embarcaciones podrían cargar y circular libremente hacia su destino. “Que no haya excusas. El gobierno tiene formas de restituir nuestros derechos”, finalizó el sindicalista.

Riesgo biológico

Según María Gabriela Hernández, presidente de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, el estado Anzoátegui figura entre los más afectados por la industria petrolera.

Aseguró que las montañas de coque acumulado en el Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui, sumado al frecuente venteo de gas, son altamente perjudiciales para la salud de los habitantes de poblados aledaños.

“Vivimos permanentemente denunciando la gravedad que implica que esos montones de metales tóxicos estén tan cercanos a los lugares donde viven personas. Ese polvillo al volar con la brisa marina hacia campos, aguas dulce y salada, acarrea enfermedades en las personas”.

Hernández agregó que esas partículas mínimas al ser aspiradas o consumidas a través del alimento donde cae, entran al torrente sanguíneo de cualquier ser vivo y va mutando la conformación genética del mismo.

“Ahí es cuando vienen padecimientos como el cáncer. En el caso de las mujeres embarazadas, el feto resulta perjudicado y el humano que viene en camino puede nacer con condiciones especiales como el autismo, o nacer con alguna patología”.

La parlamentaria señaló que no hay cifras precisas “porque llevamos 22 años de desinterés de la industria petrolera a lo social”.

Lluvia ácida

El coque en contacto con la humedad puede formar ácido sulfúrico, que es el responsable de la lluvia ácida. Esto se debe a la alta concentración de azufre. Médicos aseguran que la exposición excesiva a altas concentraciones de polvo de coque puede causar irritación en los ojos, por ser abrasivos, y también afectar la piel y las membranas mucosas del tracto respiratorio superior.

El coque de petróleo tiene entre cinco y nueve veces más azufre que el carbón. Por eso su combustión debe ser controlada, la exposición sin el material de bioseguridad adecuado puede causar afecciones respiratorias y hasta cáncer de pulmón, si el contacto es por tiempo prolongado.

Las poblaciones de Barcelona, Puerto Píritu, Píritu, Clarines y Lechería están expuestas a partículas del componente que son llevadas por el viento a esas zonas. Aunque no existen estudios oficiales certificados sobre su efecto en los habitantes, algunos problemas respiratorios y de la piel que padecen los pobladores de las zonas mencionadas, podrían estar vinculados al coque.

FUENTE: Con información de La Patilla

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