sábado, 18 de diciembre de 2021

Explican las interioridades del comercio de propiedades de lujo en la ciudad de Lechería

Mansiones lujosas que nada tienen que envidiarle a las existentes en Miami, Hollywood o cualquier lugar exclusivo del mundo, dan la hora en Venezuela. Construcciones modernas y con todas las comodidades contrastan con otras de zonas aledañas sumidas en la pobreza.

Estas edificaciones ubicadas en la región oriental, han llamado la atención internacional, pues pareciera imposible que el fenómeno se esté dando en un país, donde la economía se ha contraído un 70% (según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo) y el poder adquisitivo del venezolano ha caído estrepitosamente.

Lechería, en el estado Anzoátegui, ha sido hasta tendencia en redes sociales cuando uno de los influenciadores más importantes de Latinoamérica, el mexicano Luisito Comunica, se compró una casa frente al mar por 20.000 dólares.

Esta urbe caribeña aún cuenta con servicios públicos en condiciones más o menos aceptables, seguridad, alumbrado, sistema de salud público y privado, lo que convierte a esa jurisdicción de 12 kilómetros cuadrados, en un paraíso dentro del caos que significa vivir en Venezuela.

Pero estar en “la pequeña Mónaco venezolana” tiene su precio, muy alto para el común de los venezolanos, quienes lidian con la hiperinflación en una economía de supervivencia.

Este oasis, que nació en una salina, cuenta con el más extenso sistema de playas urbanas aptas del país, además del sistema de canales de navegación artificiales más grande de América Latina. Esto es Lechería, el municipio más pequeño, pero también uno de los más caros de Venezuela.

Ricardo Matute, un reconocido corredor inmobiliario, desliza algunas cifras del precio de los inmuebles. “El metro cuadrado va a depender de la zona. En Tronconal, Barcelona, que es una zona popular puede costar 90 o 100 dólares el metro cuadrado de una casa de 100 o 120 m2 aproximadamente. En Las Villas puede llegar hasta 1.000 dólares el metro cuadrado de una casa actualizada“.

Otras zonas menos ostentosas tienen precios más bajos. Karla Ávila, asesora inmobiliaria independiente, asegura que “el precio depende fundamentalmente de la ubicación del inmueble y su estado físico, es decir, las condiciones en que se encuentre”.

Hay sectores de vieja data donde el metro cuadrado cuesta entre 350 y 400 dólares. Estos precios comparados con los 3.300 dólares de una ciudad como Río de Janeiro o los 5.000 dólares en algunas zonas de Buenos Aires, parecerían accesibles, pero no es así. La realidad económica del país hace imposible para la mayoría de los venezolanos adquirir una propiedad en Lechería.


El ingreso promedio para el mes de diciembre de un venezolano común es de 10 bolívares digitales, lo que equivale a unos 2.40 dólares, según la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.

Para que alguien con ese ingreso pueda comprar un solo metro cuadrado en Lechería, necesita 166,67 salarios mínimos, es decir, debe ahorrar por 13.8 años, sin tocar su salario, para adquirir solo este pequeño espacio.

¿Cuánto cuesta una vivienda familiar en el paraíso? Son muchas las interrogantes que surgen ante esta inquietud. La corresponsalía de La Patilla consultó con, al menos, 10 corredores inmobiliarios, algunos no quisieron ser identificados, pero aseguran que el precio va desde los 18.000 dólares hasta los 3 millones de dólares.

¿De que depende el precio de una vivienda? De la ubicación, las condiciones del inmueble, los años de antigüedad, si está original o remodelado y de la demanda en esa zona, precisa el corredor Ricardo Matute.

A la misma pregunta, Belkis Colmenares, con más de 20 años de experiencia responde: “El valor lo determinan muchas variables como la ubicación, los acabados, las comodidades y el entorno que ofrece un inmueble“.

La respuesta se traduce en que los más nuevos, lujosos, ubicados cerca del mar, en los canales navegables o en las avenidas principales, son los más costosos. En algunos, el metro cuadrado podría superar los 1.500 dólares.

Y es que varias de estas propiedades tienen acabados de lujo, como pisos de mármol, vidrios de aislamiento térmico en puertas y ventanas, piscinas con calefacción y juegos de luces, cocinas al estilo italiano con electrodomésticos inteligentes… Todo lo que se pueda soñar o imaginar, se encuentra en estas casas, apartamentos y mansiones.

Existen varios fenómenos que han ocurrido en Lechería. “Algunas personas venden sus mansiones, sus quintas, sus pent house, para vivir en espacios más chicos, por la migración, por ejemplo“, aseguran los corredores inmobiliarios.

Esto generó un mercado de segunda mano en crecimiento, pero ahora aparecen clientes de otros países, pues no solo son venezolanos los que compran. “Hay clientes de Colombia, Argentina, Chile y venezolanos migrantes que adquieren propiedades“, asevera Ricardo Matute.

Con los precios tan bajos que existen actualmente en el mercado inmobiliario, con una pequeña inversión, los extranjeros pueden adquirir una propiedad en Venezuela, situación contraria a lo que sucede en sus países de origen. Por ejemplo, en la isla de Margarita o en Lechería, se puede comprar un inmueble por 20.000 dólares o menos, cerca del mar. Una utopía en cualquier país del Caribe, explica Ricardo Matute.

Belkis Colmenares y Karla Ávila dicen que la mayoría de sus clientes son venezolanos. Algunos propietarios han optado por alquilar sus residencias ante la dificultad de la venta.

La disposición de un vendedor a negociar un inmueble es lo que determina que se venda rápido. Hay muchos vendedores, y los compradores cada vez son más escasos. Es decir, el bolsillo del comprador es el que fija el precio definitivo, responde Colmenares ante la pregunta de cómo se maneja el mercado.

“El precio final lo pone el comprador, el vendedor decide si vende o no, nosotros sugerimos precios“, así habla la franquiciante de una firma internacional, cuando se le consultó por los precios de los inmuebles y si han tenido que bajar los montos de venta.

Es que no “todo lo que brilla es oro”, y detrás del mercado inmobiliario en la zona, se van develando muchos mitos. A veces cuando el dueño decide un precio y no acepta ofertas por debajo de lo establecido, una propiedad puede estar años en el mercado sin venderse.

El precio lo fija el comprador, el que tiene la capacidad de adquisición. Es por esa razón que los precios están por el piso y en muchas ocasiones no son congruentes con el valor real de una propiedad, señala Belkis Colmenares.

Existen casos en que se han bajado los precios de las casas o apartamentos, sobre todo cuando hay propietarios que sobrevaluan su propiedad. Lamentablemente la situación país ha mermado los precios de las propiedades, lamenta Ricardo Matute

“Un inmueble que hace 6 años podía costar 80.000 dólares, ahora su precio es de 30.000 dólares. Estamos hablando de una baja significativa. Quien vende sabe que jamás recuperara su inversión inicial. Ahora los precios prácticamente los coloca el comprador. Hay muchas ofertas de inmuebles y la demanda baja. Pocos compradores dándose el ‘lujo’ de escoger en una amplia cartera de inmuebles y ofertar”, puntualiza el corredor inmobiliario. ->>Vea más...
 
FUENTE: Con información de La Patilla

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