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lunes, 20 de noviembre de 2017

Agencias y fondos buitre intentan confiscar bienes de PDVSA

El comité de las Américas de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés) determinó este jueves unánimemente que Venezuela y la petrolera estatal PDVSA incurrieron en default respecto al pago de cuatro de sus bonos de deuda, lo que abre el camino para reclamar seguros de impago de deuda. Es decir, el pago de sumas adicionales favorables a los prestatarios.
Los 15 representantes del comité de ISDA han deliberado sobre Venezuela, votaron afirmativamente a la pregunta de si el país había incurrido en el impago de cuatro de sus bonos: PDVSA 2017 y 2027, y Venezuela 2019 y 2024). También fue unánime la decisión en el caso de PDVSA. A partir de esa votación, el comité resolvió que se había incurrido en un fallo en el pago de créditos de parte del Estado venezolano, por lo que decidió reunirse de nuevo el lunes próximo "para continuar las discusiones respecto a las acciones" pendientes.

Esta decisión abre el paso para el reclamo de sumas por seguros de créditos de impago, aunque la forma en la que se actuará, incluyendo las sumas que corresponde pagar, es hasta ahora incierta, pues tendrá que ser decidida posteriormente por un comité de ISDA que seguramente apostará a intereses absolutamente favorables a los bonistas buitre que presionaron a esa entidad para alcanzar esa decisión.

La resolución que impacta negativamente la situación financiera de Venezuela es asumida luego de que el Ministerio de Economía y Finanzas y PDVSA anunciaran, el día anterior, la ejecución del pago e inicio de transferencia de 281 millones de dólares por concepto de intereses de los bonos PDVSA 2027, y Soberanos Venz 2019 y 2024, respectivamente, cuyo período de gracia venció el 13 de noviembre y que han sido el centro de la polémica.

¿Hubo o no hubo impago?

Para el portal venezolano Banca y Negocios, a la luz de los recientes pagos efectuados por la República y PDVSA, se ha "transmitido el mensaje de que los fondos llegan, aunque tarde". Este portal ha señalado además que la Asociación de Comerciantes de Mercados Emergentes (EMTA, por sus siglas en inglés) ha analizado el mercado de bonos venezolano concluyendo opiniones sobre la sensación de los mercados y los bonistas. La EMTA sugiere que sus miembros prefieren "operar bajo la expectativa o ilusión de que el país realizará sus pagos de cupones". Es decir, para la mayoría de los bonistas no hay default, sino retraso.

Entre la mayoría de los bonistas prevalece el sentido de la prudencia y el de no detonar arengas que perjudiquen el escenario financiero. Empujar a Venezuela a los límites en sus compromisos de deuda en bonos, parece no ser lo que buscan los actores en ese mercado. "Simplemente hay demasiado en juego", y mucha presión ahora no ayudará a los bonistas a recuperar su dinero, señala Marcus Ashworth en una publicación de Bloomberg Businessweek.

En estas instancias, ¿quiénes detonan las alarmas del default que no ha ocurrido? En la votación de ISDA del día jueves, participaron representantes de entidades financieras como JP Morgan Chase, Goldman Sachs, BNP Páribas, Citibank, Deutsche Bank y la Société Générale. Agencias, algunas de ellas ampliamente conocidas por acciones abiertamente perjudiciales al desenvolvimiento financiero de Venezuela puertas afuera. Es decir, calificadoras que sobredimensionan el riesgo de Venezuela y otras, como en el caso de Citibank y Deutsche Bank, que han cerrado cuentas de Venezuela de manera discrecional.

A juicio del analista financiero José Ignacio Guarino, la cancelación de los intereses de estos cupones "desactiva hasta este momento la posibilidad de que se produzca un default porque la República cumplió con sus compromisos". Guarino considera que estos nuevos desembolsos, aunque no desmontan el nerviosismo del mercado, ratifican la voluntad de la nación de cumplir con las obligaciones internacionales contraídas.

Para ISDA y los actores que convergen en ella, indudablemente hay intereses en detonar una tormenta financiera y pánico. ¿Con qué propósito?

¿Qué habría detrás de las alarmas de default?

José Ignacio Guarino explicó para El Universal que, una vez desembolsados los fondos para pagos de compromisos, los detalles operativos para que estos fondos lleguen a manos de los tenedores se desprenden de los mecanismos del agente pagador, encargado de tal efecto. Es decir, quedan sujetos a discrecionalidad de la banca que ejecute las operaciones de pago, y aquí está buena parte del meollo del asunto.

La correduría de bolsa venezolana Rendivalores confió el pasado lunes 13 que "de acuerdo a las autoridades venezolanas, hay 1 mil 200 millones de dólares en valor nominal de bonos PDVSA congelados en Euroclear. Por otro lado, Deutsche (Bank) habría cerrado las cuentas del Gobierno, y Citi (Citibank) habría cerrado la corresponsalía de Citi China". Es decir, las explicaciones del Gobierno venezolano al retraso de los pagos, de cara a los bonistas, apunta a operaciones de boicot financiero. En definitiva, más allá del retraso de dos días en el desembolso de intereses de los bonos en cuestión, hay retraso articulado y deliberado de la banca en detrimento de los bonistas.

Necesario es recalcar sobre este señalamiento que es bastante serio. Actores claves desde ISDA como Citibank y Deutsche Bank, que emprenden un nuevo proceso sancionatorio a las finanzas venezolanas, son precisamente actores medulares en el boicot a los pagos venezolanos.

Las acciones que emprenderá ISDA desde la próxima semana se podrían definir alrededor de la probabilidad de echar mano a los activos de Venezuela en el extranjero, concretamente los de la filial venezolana de PDVSA en Estados Unidos: CITGO. Esta empresa está encargada de la refinación de crudo liviano y distribución de derivados en territorio estadounidense, posee una capacidad conjunta de refinación de 750 mil barríles/día mediante tres refinerías y distribuye combustibles en miles de estaciones bajo el logo de esa franquicia venezolana.

Al declarar el default, bien podrían estimarse acciones como el cobro de intereses sobre intereses, afectando las finanzas venezolanas, es decir, acciones propias de capitales buitre; y ante una probable declaratoria discrecional de ISDA de que Venezuela está insolvente, la toma de activos venezolanos en el extranjero es una muy seria posibilidad. Tal afirmación fue efectuada por Landon Thomas Jr., analista financiero para el New York Times, quien ha elaborado el planteamiento de que, en el marco de los señalamientos desproporcionados de la situación financiera de Venezuela, el país se está convirtiendo "en un foco de los fondos buitre". Por otro lado, Thomas señaló que "la compañía venezolana (PDVSA) tiene activos muy lucrativos en el extranjero que podrían ser objeto de demandas y confiscación por esos capitales (buitre) en caso de que Venezuela deje de pagar".

Hay que subrayar la posibilidad de que, mediante acciones arbitrarias orquestadas desde ISDA, Venezuela deba defender su postura de no someterse a fondos buitre. Eso en consecuencia podría abrirle paso a eventuales demandas y solicitudes de confiscación de bienes. Los fondos y agencias buitre podrían estar empujando hacia esa dirección.

La Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA) es una organización integrada por los 15 principales agentes moduladores de los mercados de inversión (capitales de riesgo) del mundo. En ella figuran precisamente las agencias que han establecido complots contra la economía venezolana en era reciente, desde casas de correduría de bolsa, calificadoras de riesgo y bancos. En teoría se encargan de estandarizar y dirigir los procesos en el mercado de derivados financieros, entre ellos los de bonos y demás instrumentos, teniendo más poder de facto en el desarrollo de la actividad financiera que cualquier instancia de superintendencia financiera, incluyendo aquellas que en teoría deben regularla, desde instancias de gobierno como es el caso del Departamento del Tesoro estadounidense.

Anclada en Wall Street, ISDA funciona como un bufete, que a su vez es juez y verdugo de los países y empresas deudoras. Activan mecanismos de sanciones protegiendo los intereses de los bonistas, en teoría, aunque sean las mismas agencias financieras que la integran, tenedoras de incontables bonos e instrumentos. Sin eufemismos, ISDA parece el rostro de modalidad asociativa internacional de agencias y fondos buitre. Tuvieron un rol importante en la crisis de deuda de Argentina luego del año 2002, y han sido elemento activo en la lucha de los capitales buitre contra el gobierno de ese país en la reestructuración de deuda de 2015.

En el marco de sanciones financieras emprendidas por Donald Trump, mediante orden ejecutiva del 25 de agosto, las agencias financieras han desatado un frenesí para profundizar acciones de cerco y asfixia a la economía venezolana.

Las acciones de Trump de bloquear las posibilidades de financiamiento de Venezuela han apuntado precisamente a propiciar el default del país. Y aunque Venezuela no se ha declarado en impago, estos elementos mercenarios financieros detonan las acciones en el terreno como si ese fuera el caso, actuando agresivamente para crear inestabilidad en los mercados, viralizando propaganda del caos y creando incertidumbre, abriendo paso con ello a nuevas deliberaciones que podrían terminar en la captura de activos venezolanos puertas afuera del país.

Fuente: Con información de Franco Vielma  - http://misionverdad.com - (PULSE AQUÍ)

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