jueves, 18 de enero de 2018

Enfermera envió audio a familiares antes de morir en operativo contra el piloto Óscar Pérez

A través de un mensaje de voz por WhatsApp, que envió a un hermano a las 7:45 de la mañana del pasado lunes, fue como la familia de Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla se enteró que la enfermera se encontraba en peligro, en el mismo lugar donde ya buena parte del país conocía que las autoridades policiales y militares tenían cercado al piloto y exfuncionario del CICPC, Óscar Pérez, y a un grupo de personas, en una casa de El Junquito, en Caracas.

Y no solo tuvieron conocimiento de eso, sino tristemente, además  de que había mentido, que no estaba en Maracaibo como todos creían, sino que por amor viajó a Caracas para estar con su novio, el exfuncionario de la Guardia Nacional Jairo Lugo, una de las importantes piezas con la que contaba Pérez en su lucha contra el gobierno venezolano.

Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla y Jairo Lugo

“Los amo mucho, perdón por todo”

Lisbeth Andreina Ramírez Mantilla era enfermera y estudiaba Odontología en Maracaibo. A solo minutos de su muerte, envió un mensaje a su familia.

“Alfredo, soy yo, Andreína… aquí nos agarraron con Jairo… Los amo, los amo mucho; dile a mami que me perdone y a mi papá que me perdone por todo. Los amo, perdónenme por favor”.

Así, en 13 segundos que duró el sollozante mensaje de voz, Alfredo Ramírez inmediatamente dedujo, por lo que había visto en las redes sociales, que su hermana menor estaba al igual que su novio siendo atacados a tiros, y que si se atrevió a despedirse de sus seres queridos, efectivamente no veía posibilidades de salir con vida.

Lisbeth Andreina tenía 30 años. Era egresada en Enfermería del IUGC, estudiaba en Maracaibo el cuarto semestre de Odontología en la LUZ; vivía con su familia en el Pasaje 4 del sector San Sebastián, barrio Rómulo Gallegos, de San Cristóbal, de donde el martes 9 de enero salió en horas de la tarde del terminal de pasajeros de La Concordia, para supuestamente viajar al Zulia con el propósito de retomar los estudios universitarios, luego de compartir con la familia las fiestas navideñas.

La familia estaba consciente de que la chica tenía una relación amorosa con Lugo. Él vivió varios años en el mismo sector, pero ella aseguraba que tenía meses que no lo veía; lo que desconocía, es que  debido a que la situación que al igual que Oscar Pérez estaba viviendo, lo obligaba a permanecer oculto.

Menos se imaginaban que estuviera embarazada, y del  impacto de esta noticia tampoco han salido los familiares. Ahora descubren que Andreina, como preferían llamarla, les ocultaba cosas, quizá para no causarles daño.

Aún consternados por todo lo ocurrido, sin salir del asombro de saber que la menor de sus cinco hijos fue una de las víctimas de lo que muchos llaman “la masacre de El Junquito” y para el Gobierno se trata de un grupo de terroristas.

Ángel Enrique Ramírez y su esposa, Faride Mantilla, no cesan de llorar, de tratar de juntar las piezas que le den un poco de sentido a la pesadilla que están viviendo.

Ahora, solo se resignan a esperar a que les entreguen el cadáver de “la Flaca” para darle cristiana sepultura en San Cristóbal. En ese trámite se encuentra otra hija en Caracas, pues temen que el Gobierno ordene cremar el cuerpo.

Antes de viajar, mediante una fotografía que enviaron a personal de la morgue de Bello Monte, confirmaron que la mujer que figuraba entre las siete víctimas del supuesto enfrentamiento en El Junquito, y que  las autoridades no habían logrado identificar, era “la Flaca”, como la llamaban cariñosamente.

El exfuncionario de la Guardia Nacional Jairo Lugo era el novio de la tachirense.

Shirley Correa Mantilla y Ángel Alfredo Ramírez, hermanos de Andreina, acompañaban a sus padres en una corta entrevista que cedieron a este rotativo tachirense:

“Ese hombre se la llevó”, agregó Alfredo haciendo mención a Lugo, a lo que Shirley quedamente le refutó: “pero él también es una víctima más”.

“Que los medios internacionales sepan que eso pasa, porque aquí en Venezuela el país se está hundiendo, nos estamos muriendo de hambre, aquí no hay comida, no hay trabajo no hay nada; que  intercedan, mi hermana es una víctima, ella no tiene nada que ver con nada, una estudiante, quería superarse y no pudo aquí en Venezuela. Yo soy un pobre latonero, yo trabajo con carros, lo que hago es para medio comer, porque no podemos para nada más. Justicia, queremos justicia. Internacionalmente hagan algo, no se queden de brazos cruzados, Venezuela se pierde, despierte Venezuela, despierte gente de Venezuela”, gritó el muchacho entre la impotencia de querer llorar y no hacerlo, tal vez por orgullo de ser hombre.

¿Quién era Lugo?

En cuanto al zuliano Jairo Lugo, recordaron que era un funcionario de la Guardia Nacional que llegó a San Cristóbal hace varios años para hacer un curso en el CICPC-Táchira, donde conoció a Andreína, quien para ese momento se dedicaba a alquilar teléfonos a las afueras de esa sede policial.

“Se hicieron novios, hasta que se graduó en Enfermería y luego se fue para Maracaibo. Nosotros nunca supimos que Jairo estuviera  implicado en eso, que estuviera con Óscar Pérez, tampoco que estuviera embarazada”, acotó el hermano.

Lisbeth Andreina Ramírez Montilla se despidió de su familia antes de morir a través de un mensaje de voz en un grupo de WhatsApp, según el periodista venezolano Alberto Rodríguez.




Fuente: Con información de La Nación - https://www.laopinion.com.co - (PULSE AQUÍ)

1 comentario:

  1. Disculpen se sabe del dolor de perder a un ser querido, pero cuando uno toma decisiones hay que aforntar las consecuencias, no era un buen lugar para estar, arriesgaba su vida.

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