lunes, 15 de agosto de 2016

Cuestionan efectos de ajuste salarial

El desayuno y el almuerzo de Ángel Boada es un jugo. No es economista, pero, como la mayoría de los venezolanos, sufre de la inflación. Lo ve cada fin de semana cuando acude a una de las ferias de las hortalizas en Puerto Ordaz. El ajuste salarial no lo hace feliz, detalla un reportaje dle diario Correo de Caroní.

"Tomando en cuenta la política de protección del salario que he venido implementando desde 2013, se aumentó del salario mínimo y toda la tabla salarial de los trabajadores públicos un 50 por ciento a partir del 1 de septiembre", expresó Maduro el viernes.

“Si fuera necesario ajustar en fines del año, lo revisaremos", advirtió el Presidente de la República.

"El gobierno es un descarado. Ese aumento es un embuste", concluye Ángel sobre el anuncio de Maduro. Sabe que no es un incremento a los ingresos mensuales. Pone por ejemplo su desayuno y almuerzo: un jugo de naranja.

Gilbert Fuenmayor, el que le vendió el jugo a Ángel, explica el malestar de su comprador, compartido además: "Ese aumento no va a llegar a ningún lado si las cosas siguen aumentando a diario (...) antes venían familias y desayunaban antes de ir a comprar a la feria. Ahora no vienen en familia y no compran ni un jugo".

Gilbert también es de los que opta por buscar un trabajo extra para cubrir sus gastos.

Así como el ciudadano común se preocupa por su "nuevo salario", previendo un mayor aumento en los precios de alimentos y demás artículos de primera necesidad, quienes manejan su propio negocio temen también el futuro de su trabajo.

Lo que antes era la inflación en un año, en junio, por ejemplo, fue la estimación en Ciudad Guayana: 22,37 por ciento se ubicó la depreciación del bolívar, según el estudio más reciente del Centro de Investigaciones para la Educación, la Productividad y la Vida (CIEPV), de la Universidad Católica Andrés Bello núcleo Guayana.

Más inflación

Los ciudadanos han asumido el ajuste salarial como un punto a favor de la inflación y como pérdida del poder adquisitivo; esa percepción incluye a los comerciantes independientes y a sus empleados.

"Yo estoy pensando en que debo salir a trabajar más para poder pagarles a mis trabajadores", manifiesta Héctor Morales, quien señala que para que un incremento salarial tenga sentido en la situación actual del país se requiere primero de un control de la inflación.

Para Nelson Maestre, la medida que anunció Maduro horas antes de viajar a Cuba a celebrar el cumpleaños 90 de Fidel Castro "es una locura. Para poder controlar la inflación se tiene que incrementar la producción. Con el aumento de sueldo, aumenta todo y como no hay productos, te lo venden más caro. Es un golpe al pueblo".

Maestre grafica la distorsión que ha creado el gobierno así: él vende shawarmas a 3 mil bolívares, “¿cómo mantengo ese precio si tengo que pagarle a los demás empleados el aumento de sueldo y de cestaticket? La gente va a comprar menos porque estará más caro”.

Más desempleo

Este 12 de agosto el presidente Nicolás Maduro anunció un aumento del salario mínimo, que pasa de 15.051 bolívares a 22.576 bolívares, un incremento de 50% que entra en vigencia a partir del 1 de septiembre.

El anuncio presidencial desvirtúa a su vez el concepto de "salario integral", incluyendo el incremento de la cesta ticket de 18.585 bolívares a 42.480 bolívares como sueldo integral que alcanza los 65.056 bolívares, un 16% de la canasta básica alimentaria de acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas – FVM).

De acuerdo con el economista Jesús Casique, el gobierno continuará incrementando los precios de los productos, con lo cual el salario queda "pulverizado". Estima que los bajos niveles de productividad, inventarios exiguos y escasa oferta de bienes y servicios traerán como consecuencia el desempleo.

Una locura

Más que la tranquilidad o la esperanza de una mejora en su situación económica, los ciudadanos manifiestan su preocupación por el ajuste que entrará en vigencia a partir de septiembre. Lo califican como una "locura" por parte del mandatario nacional al no considerar la creciente inflación en Venezuela y la falta de producción.

Para la ciudadanía, lejos de mejorar o normalizarse la situación económica en el país, el incremento al salario mínimo agudizará la crisis mientras no logre frenarse la inflación.

Aracelys Hernández, otra compradora en la Feria de las Hortalizas, en el sector Villa Colombia, en Puerto Ordaz, sabe que el nuevo salario por muy integral, no deja de ser mínimo, pero con máximas consecuencias: "Eso se desvanece porque viene aumento de todo". (PULSE AQUÍ PAR AVER MÁS)

Fuente: http://www.correodelcaroni.com

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