martes, 1 de marzo de 2011

Guiso en Banorte

Por: César Batiz - En febrero del año pasado, una fuente me entregó las copias de unas hojas Excel con los nombres de unas empresas, RIF, fecha y unas sumas de dinero. La persona sólo dijo que estos datos eran el resultado de la investigación realizada por la Oficina Nacional Antidrogas en la sede de Banorte de Altamira, donde encontraron una serie de documentos sobre créditos entregados a unas empresas de reciente creación.
A los expedientes crediticios les faltaba mucha información. Me sugirió investigar en los registros mercantiles. Me dio el nombre de banqueros y directivos (José Zambrano, Carlos Gill Ramírez y Mariano Navarro) e hipótesis del mecanismo empleado para guisar a Banorte.
Tras conversar con mis jefas directas en Últimas Noticias (Luz Mely Reyes y Adela Medina), comencé a buscar los nombres de las empresas en los registros. Era mi primera experiencia de este tipo. Carecía de entrenamiento para explorar entre documentos que tratasen acerca de la constitución de empresas. No obstante, los resultados no tardaron en aparecer.

Unas compañías no existían ni en el papel y cinco de las primeras que aparecían en el documento Excel, que fueron las que más dinero recibieron en créditos, que tenían fecha muy cercana de constitución, habían sido registradas por la misma persona autorizada por los supuestos dueños. En cuatro de las cinco el abogado era el mismo, en tanto que se repetían el contador y la comisaria.

Paralelamente, inicié la búsqueda del edificio perteneciente a Banorte. Fui a Catastro de Chacao, en el mismo edificio de la Bolsa de Caracas, y al Registro Inmobiliario de Chacao. Las pistas siguieron creciendo. Más datos me dirigían a otra parte de la historia que no tendría completa hasta noviembre 2010.

Sorpresa

Ya con la información de las cinco primeras empresas de la lista en la mano, con los nombres de los propietarios y direcciones de trabajo o vivienda localizados a través de un cruce entre las bases de datos de Maisanta, CNE y Ivss, busqué las sedes de las compañías, encontrando que eran falsas.

El siguiente paso fue llamar a los supuestos propietarios a sus sitios de trabajo e incluso casas. Dos de ellos me atendieron con amabilidad y se mostraron muy sorprendidos. Una se asustó tanto que dijo que me había denunciado con el Cicpc. Otra, en su oficina, me negó cualquier relación con los créditos. En fin, se comprobó la hipóstesis. Eran empresas fantasmas, pero que además, sus supuestos dueños, no sabían de la existencia de las mismas.

Entonces tenía la información suficiente para publicar. Me bastaba hallar al gestor, al contador, a la comisaria y a los abogados.

Gracias a que en el documento de registro se encontraba anotado el número del gestor, lo llamé a su celular. En una primera ocasión no respondió. Al día siguiente contestó y en momento dijo: “está llamando al más guevón”. Nunca quiso informar cuál bufete de abogado que lo contrató.

El contador nunca respondió a la llamada que se le hizo a través del Colegio de Contadores. La comisaria, supe tiempo después, se fue del país; y uno de los abogados no contestó el teléfono. Al otro ni lo encontré.

Inca vs Banorte

El 18 de abril salió publicado el primer reportaje. Ese día las primeras páginas de los periódicos la ocupaba el homicidio cometido por el boxeador Edwin Inca Valero contra su esposa Jennifer Viera. En la calle no había espacio para otra noticia.

El martes 20, mientras la mayoría del país comentaba ahora el suicidio del Inca en una celda de la Policía de Carabobo, tres de las personas a las que les suplantaron la identidad agilizaban sus denuncias en la Fiscalía. A uno los atendieron más rápido a otros más lentos, pero sin ninguna respuesta definitiva.

El domingo 25 salió otro reportaje. Al que siguió tiempo después un perfil del propietario de Banorte desde julio de 2008 hasta diciembre de 2009, José Zambrano, un hombre que dio un salto de la riqueza en menos de una década.

Durante casi un año, Zambrano fue el único dueño de un banco intervenido al cual no se le dictó ninguna medida judicial. Parecía que no era investigado. Alrededor de esa situación se tejieron dos hipótesis que no pude comprobar y por lo tanto tampoco voy a comentar, al menos en público

TriangulaciónA ese reportaje siguió otro donde expliqué cómo Zambrano compró Banorte al expropietario Carlos Gill Ramírez. La participación en esta operación de Julio Herrera Veluttini –Helms Bank y Banco Real- y la relación con otros banqueros que se unieron para aprovechar el dinero depositado en la entidad para pagarse y darse el vuelto, utilizando para ello las casas de bolsa que le permitían la operación de comprar bonos en bolívares que luego cambiaban en dólares que eran depositados en cuentas extranjeras.

En esa ocasión cometí un error. Dije que Gill Ramírez era directivo de Seguros Nuevo Mundo. Tuve que rectificar a solicitud de la aseguradora, pues la relación del banquero y la empresa de seguro había quedado en el pasado. Además, fue realmente presidente de Banco Nuevo Mundo, que luego se convirtió en Bancentro y más tarde Banorte.

Gill Ramírez envió una réplica para decir casi lo mismo y agregar que nada tenía que ver con la aprobación de créditos en la gestión de Zambrano. Sin embargo, mientras el fue presidente también se otorgaron créditos de esa forma, como los dados al presidente de Empreven, Alejandro Uzcátegui, a través de su empresa de asesoría financiera.

A este reportaje siguió la revelación del expediente de la Fiscalía en contra de José Rafael Velásquez, quien fue el único directivo de Banorte detenido desde el 20 de agosto hasta el viernes 18 de febrero de este año, cuando quedó bajo presentación. El documento del Ministerio Público demostró cómo se montó la trampa de Banorte y ratificó la información publicada en Últimas Noticias.

En noviembre redacté el reportaje sobre el caso del edificio de Banorte, ubicado frente a la Bolsa de Valores de Caracas, gracias a la información encontrada en el Registro Inmobiliario de Chacao. (...) Este edificio fue asignado por el Gobierno a la Policía Nacional Bolivariana, pero aún no ha sido concluido por falta de dinero.

Finalmente, cuando iniciaba mi vacación, una fuente me informó que José Zambrano, Luis Eduardo Orozco, María Pinto y Mariano Navarro, todos directivos de Banorte, aparecieron en la alerta roja de Interpol, casi un año después de la intervención de la entidad financiera que guisaron con empresas fantasmas.

Principales obstáculosü La Superintendencia de Bancos y Fiscalía General de la República nunca quisieron responder a alguna de las preguntas que les realicé.

ü Fue imposible conocer la versión de José Zambrano, María Pinto, Luis Eduardo Orozco y Mariano Navarro. Carlos Gill Ramírez ejerció el derecho a réplica. Luego una asistente de su esposa, Chepita Gómez Sigala, llamó para ofrecer una conversación, pero hasta la fecha no se ha concretado nada.

ü La División de Crimen Organizado, donde rendí declaraciones tras las denuncias de las personas a quienes les usurparon la identidad, no informó más acerca de los procedimientos efectuados

ü Seguir la pista al dinero dentro y fuera del país resultó muy complicado.

Fuente: César Batiz - http://www.codigovenezuela.com

1 comentario:

  1. ES UNA LASTIMA QUE NO TENGA CONCLUSIÓN, PORQUE LA NOVELA ESTÁ BUENISIMA.

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