domingo, 6 de febrero de 2011

Una verdad que se esconde entre dos versiones

A pesar de que existen dos decisiones de la Fiscalía y una de un tribunal exculpándolo de cualquier responsabilidad en el accidente que provocó la muerte de la abogada María Gabriela Tablante, ocurrido el 23 de junio de 2005, todavía Eliécer Otaiza, ex presidente del Instituto Nacional de Tierras (Inti), insiste en afirmar que la verdad no ha florecido y que el Ministerio Público (MP) no hizo bien su trabajo porque no ha investigado plenamente a su ex jefe de escoltas, a quien acusa de ocultar todo lo que sabe.
En la otra acera, el ex disip y ex jefe de escoltas de Otaiza y hoy técnico en informática, Jhon Pastrán León, asegura que el accidente lo provocó el mismo Otaiza al intentar besar a la joven (a quien llevaba como parrillera en una moto de 600 cc) en el momento en que conducía en estado de ebriedad y a alta velocidad. Estos dos ex buenos amigos ahora se ven enfrentados en una acción judicial que, seis años después, todavía no ha llegado a su fin.
Del cielo a la tierra. En la madrugada del 23 de junio ocurrió un accidente en la avenida principal de La Mercedes, a la altura de la panadería La Alicantina. Una motocicleta de alta cilindrada, tripulada por Eliécer Otaiza, y con María Gabriela Tablante, de 23 años, como pasajera, chocó contra la acera provocando que la joven golpeara su cabeza contra el tronco de una palmera y muriera en el acto, mientras que el conductor quedó inconsciente y en estado crítico.

El 7 de septiembre de 2005, y luego de que Otaiza saliera de alta del Hospital Militar, la Fiscalía 22 del Área Metropolitana de Caracas lo imputó por homicidio culposo.

El 17 de abril de 2006, Otaiza fue notificado que de acuerdo con el artículo 323 del Código Orgánico Procesal Penal (Copp), debería asistir a una audiencia oral ante el Juzgado Vigésimo Segundo de Primera Instancia en Funciones de Control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, que declaró con fundamento el sobreseimiento formulado por el Ministerio Público, pero solicitó que se hiciera una nueva investigación debido a que surgieron elementos que podrían suponer la existencia de otro vehículo involucrado en el accidente.

"Yo seguí insistiendo en que el hecho objeto del proceso no se investigó y es el delito de falso testimonio y corrupción por lo que acudí nuevamente a la justicia, y es así que el 10 de diciembre de 2008, el Tribunal Primero de Primera Instancia en lo Penal no aceptó el sobreseimiento requerido por el MP y ordenó remitir las actuaciones a la Fiscalía Superior para que ésta ratificara o rectificara la solicitud fiscal".

Dos años después, el 10 de febrero de 2010, el fiscal auxiliar de la Fiscalía Superior, Pedro Enrique Cornieles Socorro, ratificó el sobreseimiento.

El 18 de mayo de ese mismo año, el Tribunal Primero de Primera Instancia del Circuito Judicial Penal de Caracas, también decretó el sobreseimiento de la causa seguida al ciudadano Jhon Pastrana.

Otaiza, quien nuevamente salió exculpado por la muerte de María Gabriela Tablante, al igual que su ex jefe de escoltas, volvió a apelar la decisión.

"Todas las personas que conozco me decían que si yo estaba loco al volver a apelar una decisión que me exculpaba de cualquier responsabilidad, pero yo creo que hay una persona muerta que tiene familia y esa familia necesita saber la verdad, igual que yo quiero saber qué fue lo que provocó realmente el accidente", añadió Otaiza.

Otra versión. Pero para Pastrán León existe una sola verdad y es la que formuló en su segunda declaración ante la Fiscalía y luego recreó en la redacción de Últimas Noticias.

El ex escolta recordó que aquella noche, Otaiza y dos amigos, junto a sus respectivos escoltas, llegaron primero a una discoteca llamada Azúcar, en Las Mercedes, donde el grupo consumió whisky.

"Después de un buen rato, salimos todos de allí y nos dirigimos a otra tasca llamada El Sarao, que queda en Bello Campo. Llegamos como a las 12 de la noche. El local estaba concurrido. A la mesa de mi jefe se acercó uno de los integrantes de la orquesta de salsa Los Adolescentes, quien le presentó a una muchacha muy bella de nombre María Gabriela Tablante. Allí se conocieron", recordó Jhon Pastran.

Rey de la rumba. Según su testimonio ante la Fiscalía, Otaiza
, a quien se le conoce por sus grandes dotes para el baile de la salsa, encandiló a la joven y ambos se la pasaron bailando hasta las 4 de la madrugada.

A esa hora, el grupo decidió abandonar la tasca y, según Pastrán, Eliécer Otaiza decidió conducir el carro de María Gabriela. Se dirigió a Altamira y en el camino dejó a dos amigas de la muchacha.

"Después se dirigió a la sede del Inti. Nosotros lo seguimos en los dos vehículos, y al llegar, Otaiza sacó una moto y pidió que los escoltas también lo acompañáramos en moto".

"Sus amigos y un primo de María Gabriela se montaron en el carro de la joven y seguimos hacia La Vega, donde Otaiza y nosotros dejamos atrás al vehículo. A las 5 a.m llegamos a una discoteca llamada Belle Epoque - que antes de ser cerrada estaba ubicadaen Bello Monte - donde mi jefe entró con la dama pero nos pidió que nos quedáramos afuera. Al poco tiempo salieron con unos vasos en la mano", prosiguió el ex escolta.

La declaración de Pastrán da cuenta que Otaiza siguió vía Las Mercedes y que antes de ingresar a la avenida principal, trató de derribar con el pie un cono colocado por la Policía de Baruta, pero no lo logró.

"Después, él iba como a unos 70 kilómetros por hora y volteó para darle un beso a la joven. Fue en ese momento que perdió control de la moto y derrapó. Cuando cayeron, yo paré la moto en el centro de la calle y me acerqué a Eliécer que se ahogaba con su sangre. Le metí la mano en la boca y le halé la lengua para que pudiera respirar. Después, cerró muy fuerte la boca y no pude ya hacer nada. María Gabriela estaba muerta. Cuando me acerqué a ella, no había nada que hacer", recordó.

Pastrán cuenta que desde el teléfono de su jefe llamó a su jefe en la Disip, Nerio Delgado, después a Elías Jaua, Aristóbulo Istúriz y Diosdado Cabello, quien mandó unas patrullas de la Policía de Miranda.

A Otaiza se lo llevaron los bomberos primero a la Clínica Las Mercedes y luego lo trasladaron al Hospital Militar donde estuvo cinco días en coma.

Otaiza dice no recordar nada. "En verdad, hermano, yo recuerdo hasta cuando llegamos al Sarao y luego cuando Juan Carlos de Los Adolescentes me presentó a una joven. Desde ese momento, no recuerdo absolutamente nada".

Esta semana es crucial tanto para Otaiza como para Pastrán. Es posible que el caso se archive definitivamente, o podría desembocar en una nueva investigación.

Mientras tanto, una madre y sus hermanas, seis años después, todavía no saben cómo murió María Gabriela.

Fuente: Jorge Chávez Morales - http://www.ultimasnoticias.com.ve

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