miércoles, 6 de junio de 2018

Los posibles efectos de una expulsión de Venezuela de la OEA

La posición de Estados Unidos fue firme en la 48va Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), organismo multilateral realizada esta semana en Washington. El vicepresidente Mike Pence pidió a los países miembros votar a favor de la suspensión de Venezuela para contribuir con la “liberación” de los venezolanos. “El pueblo venezolano merece algo mejor que lo que ofrece el régimen de Nicolás Maduro, merecen libertad“, aseveró el lunes el funcionario estadounidense.

Pero la solicitud de suspensión no es lo único. También se le suma una resolución en la que los Estados declaran como ilegítimas las elecciones del pasado 20 de mayo, donde Maduro resultó reelecto para un nuevo periodo con más de 6 millones de votos, según cifras del Consejo Nacional Electoral. Esto generaría más presión sobre Gobierno madurista y aislaría aún más al país petrolero.

“Nosotros siempre hemos apoyado sancionar al régimen de Venezuela. Lo más importante de está resolución es aceptar que las elecciones en Venezuela fueron ilegítimas y que la mayoría de los en la OEA pongan su compromiso en que no van aceptar esos resultados”, dijo Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos ante la OEA, en declaraciones para Voz de América. Este martes los países decidirán y se iniciaría entonces con una serie de acciones que culminarían con la expulsión de Venezuela de la organización.

La crisis institucional de Venezuela y la situación por la que atraviesan sus ciudadanos acapararon la atención de los representantes y diplomáticos presentes en la Asamblea General. Escasez de alimentos y medicinas, la diáspora de jóvenes venezolanos, la hiperinflación que desmejora la calidad de vida, la "ruptura del orden constitucional", la violación de los derechos humanos y la preocupación por la propagación de enfermedades desde Venezuela fueron algunos de los puntos que generaron alerta.

El “día festivo”
Un “día festivo” declarará el Gobierno nacional cuando Venezuela finalmente logre salir de la Organización de Estados Americanos, dijo este lunes el presidente Nicolás Maduro. “Nos vamos de la OEA, cuando Venezuela salga de la OEA vamos a hacer una fiesta, vamos a declarar día festivo. Estoy contando los días”, manifestó el jefe de Estado durante un acto con dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela.

En los 66 años de historia que tiene la OEA, solo dos países han sido excluidos y ninguno se ha retirado por voluntad propia. Cuba fue expulsada en 1962 por su adhesión al bloque comunista; y Honduras fue suspendida en julio de 2009, pero volvió a ser incorporada dos años más tarde.

En el caso de Honduras, la suspensión se produjo en virtud a lo establecido en el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana (CID), que prevé las posibles sanciones a un Estado miembro en caso de que se evidencie la ruptura del orden democrático.

Maduro dijo también que esta sería la última vez que un canciller venezolano iba a la Asamblea General de la OEA. El ministro para Exteriores, Jorge Arreaza, intentó limpiar la imagen del Gobierno al que pertenece, pero se le hizo imposible. Los países tienen muy claro qué sucede en el país y cómo esta situación ha afectado también a esas naciones.


“Quédense con su OEA, no nos interesa la OEA, se la regalamos. Si quieren le ponemos un lazo muy bonito y se la regalamos”, fue parte de la “diplomática” participación este lunes del canciller de la República. Aseveró que hasta abril del 2019 Venezuela cumplirá con las formalidades “bajo protesta”.

“La comedia es que pretendan expulsar a Venezuela cuando ya no somos parte de esta organización. Es una tragicomedia aprobar una expulsión de un Estado que decidió separarse”, prosiguió Arreaza en su derecho de palabra.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, dijo que la suspensión no es un objetivo en sí mismo, pero mostraría que la OEA respalda sus palabras con acciones y que esta decisión enviaría un “poderoso mensaje al régimen de Maduro: sólo elecciones verdaderas permitirían que su gobierno fuese incluido en la familia de naciones”.Venezuela, ¿gana o pierde?

El 26 de abril de 2017, en el marco de una intensa jornada de protestas en contra del gobierno de Maduro, la para ese entonces canciller, Delcy Eloína Rodríguez, anunció el inicio del proceso para sacar al país de la organización por orden del jefe de Estado venezolano. “Venezuela no participará en lo sucesivo en ninguna actividad o evento en el que se pretenda posicionar el intervencionismo y la injerencia de este grupo de países que solo buscan perturbar la estabilidad y la paz de nuestro país”, alegó la ahora presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente.


La decisión fue una respuesta del Gobierno madurista a la convocatoria por parte del Consejo permanente de la OEA a una reunión de Cancilleres que se realizó en mayo de 2017 en San Salvador, El Salvador, para atender la crisis venezolana y la ola de protestas en donde los venezolanos exigían elecciones presidenciales, libertad de presos políticos y la restitución de los poderes que el Tribunal Supremo de Justicia le arrebató a la Asamblea Nacional.

“Es la actitud de un grupo de países de este consejo la que ha creado falsas expectativas en un grupo de venezolanos, diciendo que se ha dado luz verde para derrocar al gobierno porque es una dictadura (…) Está alentando el conflicto, está violando todas las normas”, dijo entonces el embajador de Venezuela ante la OEA, Samuel Moncada.

Además, Venezuela ha perdido el apoyo que anteriormente tenía en la OEA. Sus grandes aliados, como Argentina y Brasil, ahora mantienen una postura en contra de las políticas maduristas. Bolivia, quien también ha vociferado su respaldo a la gestión de Maduro, marcó distancia del país petrolero en la 48va asamblea del organismo multilateral .

¿A qué se enfrenta Venezuela de ser expulsada de la OEA?
Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, México y Perú presentaron el “Proyecto de resolución sobre la situación en Venezuela”, que propone la aplicación de los mecanismos previstos en la Carta Democrática Interamericana (CDI) cuando ocurre una “alteración del orden constitucional” en un Estado miembro. Justo como ocurrió con Honduras en 2009.

El proceso también resulta complejo. Para aprobar la resolución se necesita el apoyo de 18 de los 34 países miembros del bloque internacional, para que posteriormente se convoque a una Asamblea General Extraordinaria, de acuerdo con la CDI, la suspensión de un miembro se vota en un periodo extraordinario de sesiones.

En esta ocasión, 24 países tendrían que votar a favor de la suspensión. Luego, la Asamblea General Extraordinaria tendría que convocar un consejo permanente con el apoyo de dos tercios de los Estados miembro.

La urgencia de Maduro de salir del organismo parece recaer en la intención de irse antes de que sea expulsado y que no se le aplique la CDI. La salida de Venezuela de la OEA no significaría una solución a los severos problemas de los venezolanos, aunque esta sería una herramienta del Gobierno nacional para escudarse en un supuesto intento de injerencia e invasión internacional. Esta medida, además, tampoco haría a un lado la preocupación de la comunidad internacional y la presión que se ha mantenido en contra del madurismo en los últimos meses.

Aunque parezca buena idea, sería un error expulsar a Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA) porque el gobierno de Maduro ya no tendría que regirse por las normas que establece el bloque internacional, según la apreciación de José Miguel Vivanco, director de Human Right Watch.

La suspensión de un país de la OEA tiene consecuencias directas en materia político-diplomática. Según puntualizó El Mundo, las implicaciones están estipuladas en el artículo 9 de la Carta del organismo, que señala que el país sancionado podrá ser suspendido del ejercicio del derecho de participación en las sesiones de la Asamblea General, de la Reunión de Consulta, de los Consejos de la Organización y de las Conferencias Especializadas, así como de las comisiones, grupos de trabajo y demás cuerpos que se hayan creado. Asimismo, queda suspendida de la Junta Interamericana de Defensa (JID) y del el Banco Interamericano de Desarrollo.

Aunado a ello, podría marcarse aún más los cambios en las relaciones diplomáticas entre Venezuela y el resto de los países miembros de la organización. El organismo nunca ha tenido el poder para imponer sanciones económicas, como es el caso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; sin embargo, las naciones podrían presentar más sanciones y restricciones de visas en contra de los funcionarios que forman parte del juego político de Maduro, situación que ratificaría nuevamente el aislamiento de Venezuela del resto de los países del hemisferio.

Fuente: Con información de  Luis De Jesús - https://elcooperante.com - (PULSE AQUÍ)

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