viernes, 6 de abril de 2018

Investigación de Armando.info: Una lavadora de dinero atracó en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo

Un juzgado en Nueva York empezó a ventilar la semana pasada el caso de un esquema ‘offshore’ que unos empresarios iraníes idearon para burlar el cerco de las sanciones norteamericanas contra Teherán. Los fondos en dólares que alimentaban ese circuito provenían de Venezuela, y eran parte del pago por la construcción de la Ciudad Socialista Fabricio Ojeda, cuyo desvío Pdvsa consintió.
El ejecutivo iraní a cargo del proyecto, dueño a la vez de un sospechoso banco en Malta, había estado bajo investigación de la asesinada periodista Daphne Caruana, de acuerdo con una investigación de Armando.info.

Eran negocios en los que Venezuela, sin excepción, hacía las veces de cliente pagador, e Irán, de proveedor. En su afán por catapultar a su país a la categoría de potencia y con las alforjas llenas de petrodólares, Chávez convocó a sus aliados internacionales, entre ellos el régimen islámico de Teherán, para que asumieran la ejecución de toda clase de proyectos faraónicos, en sectores de la energía, la industria y la construcción -dejando de lado a las multinacionales y a la burguesía nacional, a quienes Chávez identificaba como enemigos por aniquilar.

El 23 de junio, reunidos en el palacio presidencial de Miraflores, en la capital venezolana, los dos mandatarios participaron en una transmisión de televisión. Luego de las lisonjas mutuas, Chávez, como el coordinador de plató de TV que en la práctica se convertiría, mandó a hacer un “pase” o contacto con Lagunillas, una población de la más antigua cuenca petrolera venezolana, en el estado de Zulia, al occidente del país. En un acto oficial presidido por el gobernador local, Francisco Arias Cárdenas, se hacía entrega de las primeras 384 viviendas de la Nueva Ciudad Fabricio Ojeda, el mayor proyecto habitacional de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

En la pantalla apareció Arias Cárdenas, flanqueado por altos ejecutivos de Pdvsa, entre ellos Ricardo Coronado y José Luis Parada, hoy prófugos de la justicia luego de que en 2015 la Fiscalía venezolana los imputara por irregularidades administrativas. La petrolera estatal, a través de su filial Desarrollos Urbanos de la Costa Oriental del Lago S.A. (Ducolsa), asumió la tarea de saldar la deuda con los habitantes de barrios populares situados en la llamada subsidencia de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, un hundimiento producido en la tierra luego de casi un siglo de extracción de crudos. Hay que mudarlos antes de que las aguas lacustres, apenas represadas, se desborden desde una altura de nueve metros por sobre el nivel de los poblados.

Luego se sabría que esa sería una de muchas “inauguraciones”. El proyecto, de un poco más de 7.000 apartamentos no ha sido concluido en 2018, diez años después de su arranque. La primera entrega real de viviendas tuvo lugar en diciembre de 2013; el acto de televisión con el gobernador Arias Cárdenas no fue más que eso, una puesta en escena para el presidente Ahmadinejad. En cualquier caso, en los fastos más bien pueblerinos de lo que parecía ser su primera y única inauguración, participó Bahruz Zanganeh, el gerente general de la empresa constructora iraní a cargo de la obra, Iranian International Housing Company (IIHC). “Deseo transmitir mi satisfacción, la mía y de mis compañeros, por este proyecto que estamos construyendo”, dijo Zanganeh en farsi.

Lo que con toda probabilidad nadie entre los asistentes sabía, con la excepción del propio Zanganeh, es que casi al mismo tiempo en que se celebraba la ceremonia, los ejecutivos de la compañía iraní adelantaban por correo electrónico un frenético intercambio para cambiarle el nombre a la empresa, en un intento -que, a la postre, se revelaría tardío e imperfecto- por borrar las evidencias de que se trataba de un negocio iraní. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

Fuente: Con información de EWALD SCHARFENBERG - https://armando.info

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