jueves, 25 de enero de 2018

Se agrava crisis entre España y Venezuela con expulsión de embajadores

El Gobierno de Venezuela ha decidido este jueves expulsar del país y declarar persona non grata al embajador español en Caracas, Jesús Silva Fernández, por lo que el régimen de Nicolás Maduro considera "continuas agresiones y recurrentes actos de injerencia en los asuntos internos" del país sudamericano, según un comunicado del Ministerio de Exteriores venezolano.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español, liderado por Alfonso Dastis, ha confirmado la expulsión de Fernández. Caracas ya había llamado el miércoles a consultas a su embajador en Madrid como represalia por el último paquete de sanciones adoptado por la UE, de las que el sucesor de Hugo Chávez responsabiliza, entre otros, el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Dastis ha anunciado esta tarde que, como respuesta, que mañana el Consejo de Ministros "tomará medidas de reciprocidad proporcionadas", lo que apunta a que España expulsará al embajador de Caracas en Madrid o algo "similar".


En el comunicado del ministro de Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, el Gobierno del país expresa "su categórico rechazo" a las declaraciones de Mariano Rajoy del 24 de enero sobre "las medidas restrictivas, contrarias a los más elementales principios del Derecho Internacional, que ha aplicado de manera errática y unilateral la Unión Europea contra altos funcionarios y jefes de poderes públicos venezolanos".

Caracas acusa a Rajoy de haber recibido "infames instrucciones" del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante el encuentro que ambos mantuvieron el pasado 26 de septiembre en Washington, para así "someterse a sus designios con respecto a Venezuela, comprometiéndose a asumir el liderazgo de la conspiración en Europa".

El ministro Alfonso Dastis ha respondido en la tarde de este mismo jueves desde Davos, donde asiste a este foro mundial, para anunciar que este viernes llevará una propuesta al Consejo de Ministros para tomar "medidas de reciprocidad proporcionadas" que en lenguaje diplomático clásico significa que España hará con Venezuela algo muy similar a la expulsión de su embajador en Madrid, Mario Isea. El jefe de la diplomacia española insistió mucho en la idea de la "proporcionalidad" para acusar al líder de Venezuela, Nicolás Maduro, de no actuar con la misma medida. Dastis lamentó la expulsión de Venezuela del embajador de España, Jesús Silva, al que el canciller de ese país adelantó esa actuación en la noche del miércoles, aunque Exteriores no tiene constancia aún de en qué plazo concreto. Dastis insistió en que al margen de lo que en su día haga en conjunto la Unión Europea ahora España tendrá que adoptar "alguna reacción bilateral".

El ministro también rechazó la acusación de Venezuela de que España esté liderando las sanciones contra ese país en la Unión Europea por "injerencias" de Estados Unidos aunque sí admitió que la posición española es muy activa y está en cabeza de esa presión en Europa.

Lo que Dastis también quiso subrayar que las sanciones de la UE contra Venezuela se tomaron por unanimidad de sus 28 socios actuales y se mostró "escéptico" con que esa nación y sus actuales responsables tengan de verdad ninguna intención de dialogar y negociar una salida a su crisis y a su conflicto interno. El diplomático español pidió a Maduro y a las autoridades de Venezuela menos palabras y promesas y más "buenas obras" y acciones encaminadas a encontrar una salida al país.

Maduro emprendió hace meses una deriva que aísla al país, golpeado por una durísima crisis económica y una gestión nefasta, ante la comunidad internacional. El chavismo, que convocó elecciones presidenciales para antes del 30 de abril aprovechando la debilidad de la oposición al régimen, recurre constantemente a la retórica del enemigo exterior para tratar de justificar su huida hacia adelante y poder culpar así a los Gobiernos críticos de la situación que atraviesa Venezuela.

El comunicado del departamento venezolano de Exteriores define así la situación de España: "Lamentablemente, el Reino de España es uno de los países más desiguales de Europa: son incontables los desahucios diarios, que le niegan el derecho a la vivienda a decenas de miles de familias humildes, para favorecer a la banca y empresas inmobiliarias; cuenta con las tasas de desempleo más alarmantes de Europa, entre las más altas del mundo, especialmente en lo referente al empleo juvenil, que se traduce en desesperanza para las nuevas generaciones españolas; se han descubierto escandalosos casos de corrupción de miembros del partido gobernante, incluyendo sobresueldos y prebendas desvergonzadas acordadas a espaldas de la ciudadanía".

El comunicado de expulsión del embajador asegura, además, que "fue mundialmente difundido el uso de la represión policial para secuestrar el derecho a decidir del pueblo de Catalunya [sic], así como la judicialización de la política para perseguir y encarcelar a quienes difieran de la posición oficial, cerrando cualquier opción de diálogo civilizada con sus adversarios; ni hablar del desmoronamiento estructural de los servicios de sanidad y seguridad social".

Por el contrario, añade, "Venezuela no tiene que sufrir las secuelas de semejantes políticas de Estado", ya que "el presidente Nicolás Maduro ha expandido la inversión social". Según esta particular visión del país, en Venezuela el derecho a la vivienda no tiene "parangón en el mundo", la educación y la salud son "derechos universales", el desempleo "está en mínimos históricos", se combate la corrupción con eficacia y "el derecho a decidir se ejerce constantemente, sin obstáculos, con altos niveles de participación, mediante un seguro y transparente sistema electoral automatizado".

Dastis aludió a ese retrato dramático de España que se hace en ese documento para poner en evidencia que se pinta, sin embargo, una imagen "idílica" de Venezuela que no se compadece bien con la realidad y apostó por acometer la verdadera "prueba del algodón" si se permitiera a los venezolanos votar con la misma libertad que lo hacen los españoles.

Venezuela y España han mantenido relaciones tensas desde que la autodenominada Revolución bolivariana tomó el poder en 1999, sobre todo, durante las gestiones de los presidentes de Gobierno José María Aznar y Mariano Rajoy, ambos del Partido Popular. Cíclicamente se generan incidentes que dan pie a un intercambio de acusaciones y, en ocasiones, al llamado de sus respectivos embajadores. El presidente Rajoy ha abanderado la posición europea de rechazo a la Asamblea Constituyente oficialista, que el pasado 30 de julio desmanteló el Parlamento de mayoría opositora elegido en diciembre de 2015.

En las últimas semanas, Maduro elevó el tono contra Rajoy, hasta llegar, el pasado martes, a insultar abiertamente al presidente del Gobierno español. Calificó a su Ejecutivo de "corrupto" y espetó: "Ponte a cuatro paticas, compadre, que este pueblo lo que te va a dar es pela", le dijo en referencia a una paliza.

Fuente: Con información de JAVIER CASQUEIRO - FRANCESCO MANETTO - https://politica.elpais.com - (PULSE AQUÍ)

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