lunes, 29 de enero de 2018

Carlos Dorado, el empresario que "juega con fuego"

La caja registradora del empresario venezolano Carlos Dorado no ha dejado de sonar, a pesar de las polémicas. Pasó de ser el opositor perseguido por el chavismo al empresario acomodaticio que se pasó a la acera de enfrente. Ni lo uno ni lo otro, dice él. Su trayectoria revela un pragmatismo empresarial y un empeño por retribuirle al país que lo adoptó todo lo que pueda, sin importar que en el camino le toque acercarse a las brasas, de acuerdo con un reportaje de Armando.info.

En las reuniones semanales del Consejo Nacional de Economía Productiva que llegaron a realizarse en el Palacio Blanco sonaba con frecuencia una pregunta: “A ver, Carlos Dorado, ¿qué opinas tú?”. El entonces vicepresidente venezolano Aristóbulo Istúriz, quien comandó los encuentros durante 2016, se mostraba interesado en escucharlo. Como si se tratase de un analista. El empresario, vicepresidente de la casa de cambio Italcambio, era uno de los tres representantes del sector privado con un puesto privilegiado dentro de ese consejo, convocado e instalado por el presidente Nicolás Maduro en enero de ese año “para buscar soluciones para combatir la guerra económica” e impulsar la producción nacional.

Los otros dos, Alberto Vollmer (presidente de Ron Santa Teresa) y Passam Yusef (presidente de la empresa Siragon), no llegaron a ser tan consecuentes en su asistencia cada martes, a las 10 am.

Dorado sí. Aquel petit comité estaba al mismo nivel que los viceministros del área económica, del presidente del Banco Central de Venezuela, del exministro de Finanzas Rodrigo Cabezas, de los entonces gobernadores José Gregorio Vielma Mora y Tareck El Aissami, de los presidentes de empresas del Estado, pero a diferencia de otros Dorado no adulaba.

Cuidaba su lenguaje, no usaba adjetivos ni expresiones “chavistas”, prefería intervenciones positivas. “Su discurso era siempre positivo, de las oportunidades que aún tenía el país, no tanto de la crisis pero tampoco prochavista. Y bueno, siempre iba de punta en blanco”, recuerda un asistente a aquellos encuentros resguardado en el anonimato.

Que Carlos Dorado Fernández llegase a estar tan cerca de la “revolución bolivariana” era impensable hace unos años. En 2004 el Gobierno decomisó 2,5 millones de dólares a Italcambio, la casa de cambio que Dorado conduce como vicepresidente desde 1992 y a la que llegó una década antes de la mano de su esposa, Gabriella Pizzorni, hija del dueño y fundador Mario Pizzorni. Oficialmente se le señaló de tráfico de divisas (por el control cambiario que entró en vigencia en febrero de 2003), pero en ese momento Dorado insistió que se trataba de “una revancha política por mis columnas en el periódico El Universal”.

En ese entonces, el empresario no solo criticaba al gobierno de Hugo Chávez y su política económica en su columna semanal, sino que el chavismo lo señalaba de financiar a la oposición.

A la primera estocada del Gobierno siguió la intervención de Italbursátil Casa de Bolsa (en mayo de 2010), parte del grupo Italcambio y dirigida por Dorado desde 2001. Fue la primera casa de bolsa en ser allanada por orden de Hugo Chávez, quien las acusaba de ser responsables de manipular el precio del dólar paralelo y de representar al “capitalismo de los ricachones”. La liquidación de esa compañía implicó la pérdida de 7,5 millones de dólares. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

Fuente: Con información de https://armando.info

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