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domingo, 13 de agosto de 2017

¿Qué empresas de Uruguay siguen exportando a Venezuela?

Recostado contra la pared pero escondido atrás de un mueble, un cuadro mostraba la boca sonriente del expresidente venezolano Hugo Chávez. La imagen —que juntaba polvo en una sala de reuniones de una empresa local con lazos comerciales robustos con el país caribeño— había sido llevada por personal de la embajada venezolana en Uruguay en ocasión de una visita al lugar de los por entonces mandatarios Chávez y José Mujica, explicó un trabajador de la firma, para adornar los pasillos por los que caminarían los dos líderes.

La historia sirve para ilustrar la cercanía —ya sea por razones ideológicas, por los precios por encima de la media del mercado que supo pagar ese destino o por una mezcla de ambas— que algunas empresas uruguayas desarrollaron con Venezuela en los últimos años.

Hoy, en medio del caos que se ha desatado en el país de Simón Bolívar, es difícil recordar que hasta no hace tanto era un socio comercial clave para Uruguay. En 2013 Venezuela fue el quinto destino de las exportaciones nacionales, con ventas por US$ 449 millones, recordaba un informe de la firma PwC días atrás. Eran tiempos en los que Venezuela —gran productor de petróleo— tenía los bolsillos llenos gracias a las exportaciones de un crudo cuyo precio en los mercados internacionales todavía no se había desplomado, fenómeno que dio sus primeros pasos en 2014 y que resultó un cimbronazo para la nación, que ya era gobernada por Nicolás Maduro tras el fallecimiento de Chávez en marzo de 2013.

Para 2016 Venezuela se había desinflado como destino de las colocaciones uruguayas: solo US$ 49 millones se vendieron a ese mercado.

El derrumbe del precio del petróleo —casi lo único que Venezuela ofrece al resto del mundo— fue una estacada que dejó malherido al país de más de 30 millones de habitantes.

Con unos ingresos cada vez más magros y la creciente dificultad para cobrar por lo que se exportaba al país, la escasez (desde alimentos hasta medicinas) pasó a ser moneda corriente. En paralelo, la divisa venezolana, el bolívar, comenzó a perder valor a la velocidad de un auto de Fórmula 1 y la inflación alcanzó registros astronómicos: este año terminará en 720% y el próximo en 2.068%, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las que quedan.
Pese a la frágil situación que atraviesa Venezuela —días atrás fue suspendida políticamente del Mercosur por la "ruptura del orden democrático"— y los malabares recientes que algunas empresas uruguayas tuvieron que hacer para cobrar por los productos que habían enviado a ese destino en el marco de un convenio que ambos gobiernos firmaron en 2015, algunas todavía comercian con ese país.

Entre enero y julio de este año Uruguay exportó por US$ 13,3 millones a ese mercado, según datos de Uruguay XXI. Es un número que se ha achicado en los últimos años: en los mismos siete meses de 2016 las ventas llegaron a US$ 47 millones, a US$ 62,5 millones en 2015, a US$ 266,4 millones en 2014 y a US$ 202,7 millones en 2013.

¿Cuáles fueron las empresas que más comerciaron con el país caribeño en lo que va de 2017? La arrocera Saman concentró el 30% de las ventas hasta julio. Este cereal fue el gran protagonista de las colocaciones nacionales durante el periodo: cinco de las diez principales exportadoras a ese destino lo enviaron (ver recuadro), en el marco de un embarque que realizaron en conjunto a principios de año. De hecho, el 70% de las exportaciones fueron de arroz, por un monto de US$ 9,3 millones. Además de Saman, otras cuatro empresas enviaron este alimento a Venezuela entre enero y julio (Damboriarena Escosteguy SRL, Coopar SA, Glencore SA y Arrozal 33 SA).

El fabricante de transformadores Urutransfor (que tiene un contrato con la eléctrica estatal bolivariana para proveerla de estos dispositivos) fue la tercera firma que más vendió a ese destino en estos siete meses, con una participación de 11%.

Sulfatos, lácteos, preparaciones alimenticias y medicamentos fueron los otros productos que Uruguay más envió en estos meses.

Arroz.
El único embarque de arroz, que se realizó en enero, se hizo a través de la empresa uruguaya Aire Fresco, un intermediario recurrente en los negocios con Venezuela. En mayo los diputados blancos Jaime Trobo y Rodrigo Goñi junto al independiente Gonzalo Mujica presentaron una denuncia en el juzgado de Crimen Organizado frente a la presunción de "conductas con apariencia de corrupción" en el accionar de esta firma.

"A nosotros Aire Fresco nos compra el arroz a 50, ponele, y recibimos de Aire Fresco 50", dijo una fuente de una de las arroceras que participó del envío de enero. Agregó que es esta empresa la que luego negocia con el comprador en Venezuela. En general, esta contraparte es la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex), una agencia gubernamental encargada de "organizar y garantizar" las importaciones y exportaciones venezolanas, según indica en su sitio web.

"Privado y venezolano son dos palabras que van una por cada vereda, no se juntan nunca. El que compra en Venezuela es el Estado bajo diferentes empresas", dijo el informante.

Por ahora, añadió, no hay otros negocios en el horizonte con ese mercado: "no tenemos ni rumor ni olfateamos que en el corto o mediano plazo haya otra venta".

Problemas para cobrar resintieron el comercio.
En algunos años del lustro pasado Venezuela fue un mercado "significativo" para ciertos sectores nacionales, como el lácteo, dijo el senior manager de PwC, Marcos Soto. Eso cambió dados los inconvenientes para cobrar por lo exportado. "De nada sirve colocar productos si luego no puedo cobrarlos", indicó. Pese a esto, agregó que en general el comercio "es lo último que se termina de resentir aun en un clima de tensión política".

El acuerdo de 2015 que se volvió un dolor de cabeza.
Venezuela era una olla a presión, pero todavía no había saltado por los aires, cuando Nicolás Maduro y Tabaré Vázquez acordaron en julio de 2015 la venta de 265.000 toneladas de alimentos uruguayos (leche en polvo, quesos, soja, arroz y pollo) al país caribeño por US$ 300 millones hasta diciembre de ese año. "Es oxigeno puro para el país", dijo el uruguayo. Eran momentos difíciles para la lechería nacional y varias industrias agarraron la cuerda que les tiraban desde el norte del continente.

El acuerdo incluía una quita de 38% a la deuda que Ancap tenía con la petrolera bolivariana Pdvsa, que bajaría a US$ 262 millones. Como contrapartida, el gobierno venezolano crearía un fideicomiso en la filial local del Bandes, para depositar allí los pagos para las empresas que embarcaran alimentos desde Uruguay. Ancap giró el dinero a Pdvsa, pero el fideicomiso no aparecía. Sin él, no había dinero para cobrar por los productos enviados. Las idas y vueltas para resolver esto se estiraron, en el medio algunos dejaron de mandar productos, y finalmente, en cuentagotas, aparecieron los pagos. Pero al día de hoy no todos lograron cobrar el 100% de lo que enviaron bajo este acuerdo. Conaprole exportó mercadería por US$ 90 millones, de los que US$ 39 millones no aparecieron. Cuando preguntaban en Venezuela (que supo ser el destino de exportación número uno de la láctea un lustro atrás) por el dinero, las respuestas eran vagas. "Sí, sí, quédese tranquilo que le vamos a entregar algo. Y así nos tenían a cuento", dijo una fuente del sector al tanto de estos esfuerzos.

Fuente: MAYTE DE LEÓN - http://www.elpais.com.uy

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