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domingo, 21 de mayo de 2017

Faltan camiones y neveras para ampliar la vacunación

Las fallas en la cadena de distribución impiden que más niños sean beneficiados por las coberturas del Programa Ampliado de Inmunizaciones manejado por el gobierno. Las dificultades han sido reiteradamente señaladas en documentos oficiales, de acuerdo con un reportaje de El Pitazo.

Johangelys Ochoa Rauseo tenía dos años de edad cuando falleció en el Hospital Pediátrico Menca de Leoni en San Félix, estado Bolívar. Al principio mostró un fuerte dolor de garganta y otros síntomas que parecían de una gripe, pero en dos días su situación empeoró. Cuando ingresó al centro adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, los médicos repitieron tres veces un adjetivo para describir a sus padres el cuadro. “Está grave, grave, grave”. Luego de su fallecimiento, el 7 de octubre de 2016, los doctores registraron en el acta de defunción que el deceso había sido provocado por difteria, una enfermedad altamente contagiosa que en Venezuela puede ser prevenible con vacunación y que es considerada una amenaza para la población infantil. En casi un cuarto de siglo no se habían reportado casos, pero, según los médicos, el padecimiento se había llevado la vida de Ochoa Rausseo.

Un total de 324 casos sospechosos hubo el año pasado en Venezuela, según admitió el Ministerio de Salud hace 15 días después de divulgar los boletines epidemiológicos de obligatoria difusión que habían sido mantenidos en secreto desde mediados de 2015. Un reporte de 2016 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que ocurrieron cinco muertes por la enfermedad, aunque médicos de Bolívar, el estado donde ocurrió rebrote, dijeron a la prensa local que no menos de 20 niños como Ochoa Rausseo murieron a causa del padecimiento. La evidencia fue interpretada por los expertos como un reflejo de los baches en las coberturas del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) gestionado por el gobierno y a través del cual se distribuyen las dosis destinadas principalmente a proteger a infantes y a madres en gestación de cuadros inmunoprevenibles.

El resurgimiento de la enfermedad ocurrió en medio de crecientes reclamos por la falta de vacunas. En febrero de 2016, siete meses antes de que se confirmaron públicamente los primeros casos en Bolívar, la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura ya había enviado comunicaciones al Ministerio de Salud y la Defensoría del Pueblo en las que advertía sobre las fallas en la disponibilidad de distintas dosis obligatorias para la inmunización y sobre los efectos que ello tendría en los derechos de miles de niños. La situación ha tendido a agravarse con el paso de los días y el 2 de mayo pasado, con motivo de la Semana de la Vacunación de las Américas, voceros de la sociedad denunciaron la existencia de “un grave déficit” de vacunas en Venezuela.

Un total de 324 casos sospechosos hubo el año pasado en Venezuela, según admitió el Ministerio de Salud hace 15 días después de divulgar los boletines epidemiológicos de obligatoria difusión que habían sido mantenidos en secreto desde mediados de 2015. Un reporte de 2016 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que ocurrieron cinco muertes por la enfermedad, aunque médicos de Bolívar, el estado donde ocurrió rebrote, dijeron a la prensa local que no menos de 20 niños como Ochoa Rausseo murieron a causa del padecimiento. La evidencia fue interpretada por los expertos como un reflejo de los baches en las coberturas del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) gestionado por el gobierno y a través del cual se distribuyen las dosis destinadas principalmente a proteger a infantes y a madres en gestación de cuadros inmunoprevenibles.

El resurgimiento de la enfermedad ocurrió en medio de crecientes reclamos por la falta de vacunas. En febrero de 2016, siete meses antes de que se confirmaron públicamente los primeros casos en Bolívar, la Sociedad Venezolana de Pediatría y Puericultura ya había enviado comunicaciones al Ministerio de Salud y la Defensoría del Pueblo en las que advertía sobre las fallas en la disponibilidad de distintas dosis obligatorias para la inmunización y sobre los efectos que ello tendría en los derechos de miles de niños. La situación ha tendido a agravarse con el paso de los días y el 2 de mayo pasado, con motivo de la Semana de la Vacunación de las Américas, voceros de la sociedad denunciaron la existencia de “un grave déficit” de vacunas en Venezuela. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

Fuente: Con información de https://elpitazo.com

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