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miércoles, 5 de abril de 2017

Demagogia sindical Anzoátegui (+Opinión)

Por: Pedro Alfonzo Rojas - Debo dejar bien claro que jamás he creído en sindicato y mucho menos en sindicalistas. Lo he visto como un negocio y espero estar equivocado. El trabajador está desamparado. No tiene a quien recurrir en momentos de desespero. Ya ustedes saben por qué el trabajador no puede reclamar sus derechos laborales o beneficios sociales. No lo hace por miedo a la represalia o aquello de que "no lo quiero ver aquí".

En Anzoátegui, específicamente en la Gobernación pareciera que no hubiera sindicatos. La indefensión del trabajador hace que los alrededores de la institución lo llamen "el muro de los lamentos". Si ese muro hablara dijera cuántos lamentos, cuántas calamidades, cuántas maldiciones, en contra de los inquilinos que han fungido como mandamás. Pero últimamente han aparecido camiones de sindicalistas demagogos "defensores" de los derechos laborales.

Lo que sí es una gran verdad es que en los tres años antes de encargarse Nelson Moreno nadie asomó la nariz a reclamar un centavo. Tres años donde se acumuló una deuda que se decía era imparable. Los sindicatos, como siempre, brillaron por su ausencia. El único que se atrevió fue un tal "coco" que amenazó con una huelga de hambre, se acostó en la entrada del edificio y en la noche desapareció como por arte de magia. En la mañana se decía que le dieron una paliza y lo querían lanzar al río. A los días apareció con los pasos bien corticos. Santo remedio.

Tomó las riendas Nelson Moreno y comenzó a honrar los pagos. Los pasivos laborales eran bastante abultados. Se responsabilizó por una deuda que le quedó como herencia. Canceló el 2013, luego pagó la deuda del 2014, y el último tanganazo fue la deuda del 2015. Aplausos para Moreno. Gracias, Nelson. Nelson sí es bueno. Nelson es un jefe obrero. Pero como todo no es gracia, ya Nelson es malo. Tiene una deuda laboral que sí es su responsabilidad. Debe el 2016 y lo que va del 2017, pero no lo niega.

Comenzaron a aparecer los sindicalistas queriendo ser los salvadores de la patria pero con una demagogia barata. Como para coger palco. Quien tenga una ñinguita de buen humor lo que le causa es risa. En las supuestas reuniones los sindicalistas oyen lo que les interesa, al salir dicen cualquier mentira; y lo peor, se contradicen ellos mismos como una burla a los trabajadores. Uno dice una vaina y otros dicen otra.

Que el gobernador reconoció la deuda. Que están esperando los centavos. Que están esperando el crédito adicional; y bla, bla, bla. Salen a llamar a la prensa para decir cualquier pendejada. "Firmada un acta de compromiso". La fecha tope es el 25. Y luego le cancharon que era el 31. Hasta amenazaron con un paro que tampoco se hizo.

Sale al paso grupo de sindicalistas, que según también estuvo en la reunión con el patrón, diciendo que el acta no tenía fecha. Que es mentira eso que dicen por ahí. Que el gobernador sí reconoce la deuda y se comprometió a pagar pero al llegar el crédito adicional. Esas son las contradicciones de las joyas sindicales que representan a la masa laboral. De lo que sí pueden estar seguros es que Nelson Moreno sí se ha preocupado por pagar deudas que ni siquiera son de su responsabilidad. Quien así no lo reconozca es un tronco de mezquino. Claro que hay descontento, pero esa es la gran verdad.

Lo extraño es la actitud de muchos trabajadores que tienen 15 y más años de servicio. Que saben la historia laboral de la Gobernación. Allí se trabajaba, si se puede decir que por amor al arte. Allí no se pagaba aguinaldos, lo poco que pagaban lo hacían el 15 de diciembre y lo demás en marzo o abril. Las vacaciones eran migajas. Las quincenas de enero se cobraban entre marzo y abril. La cesta ticket era un negocio. Andaba en los baúles de los carros de los sindicalistas. Los jubilados no la cobraban, hoy cobran por lo menos la mitad.

Los gobernadores que antecedieron a la revolución, entre ellos el traidor David D’ Limas se reían del hambre de los trabajadores. El gran David se dio el lujo de cerrar la gobernación por tres meses. Lo peor del caso es que hoy muchos trabajadores no se acuerdan de esa gracia o se hacen los tontos. La administración de Tarek William Saab pagó deudas que los trabajadores ni se acordaban. Es más eso era una bodega que la administraba el partido Acción Democrática.

No es que esté defendiendo lo indefendible, pero sí hay que reconocer que Nelson Moreno en el poco tiempo que tiene, sí ha honrado deudas laborales a favor de la masa laboral. Se le reconoce esa actitud que pocos la han tenido. Defiendo su administración porque es defendible. Ni siquiera lo conozco, no he cruzado una palabra, pero desde que llegó, en Anzoátegui pega un olorcito a gobernador.

Fuente: Pedro Alfonzo Rojas - Artículo de Opinión - https://www.aporrea.org

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