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viernes, 24 de marzo de 2017

Solo 15 de 82 plantas en refinería de Paraguaná están operativas, denuncian expertos

Oídos sordos ante las denuncias de los trabajadores. Las fugas, las explosiones y las fallas que se han presentado en las plantas desde 2012 hasta la fecha no han pasado desapercibidas a los ojos de los operadores de las seis refinerías del país. Las advertencias se han vuelto una constante para Iván Freites, técnico de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros (Futpv), y sus compañeros. Sin embargo, las respuestas también han sido escasas de parte de las autoridades.

“Desde hace años venimos denunciando situaciones que se han presentado en las refinerías, empezando por la de Amuay. Las paradas de planta no se ejecutan en el tiempo previsto ni de acuerdo con las normas. Se tardan hasta 10 años en parar la planta para hacerle mantenimiento”, dijo Freites, quien ingresó al sector hace 34 años.

Lejos del funcionamiento óptimo, el trabajador aseguró que las evaluaciones hechas a los complejos de refinación son superficiales y carecen de la debida atención. Esto ha traído como consecuencia una disminución de la capacidad de producción por debajo de 50%. De acuerdo con Rafael Quiroz, economista y analista del sector petrolero, este descenso se proyecta en 48%.

“El parque automotriz demanda 700 mil barriles diarios, incluyendo los vehículos que funcionan con gasoil y gas. En gasolina estamos deficitarios: desde hace unos 15 años venimos importándola para poder cubrir ese déficit que nuestras seis refinerías no pueden asumir. Importamos de Estados Unidos, Brasil y España”, afirmó Quiroz.

Los números no le dan a la empresa estatal. Freites advirtió que Amuay refina entre 400 mil y 450 mil barriles diarios cuando su capacidad es de 645 mil. “Esos números fueron bajando hasta llegar a la producción de hoy. El año pasado procesó cerca de 300 mil”, dijo el representante de la Futpv. Lo mismo ocurrió con la refinería de Cardón, cuya capacidad bajó de 310 mil a 200 mil barriles diarios.

“La refinería El Palito está prácticamente paralizada y en Paraguaná, de 82 plantas, solo hay 15 funcionado. Hay 67 que no están operativas”, agregó.

Freites explicó que la gasolina producida en Venezuela no es terminada y que llega a los 55 y a los 60 octanos, lo que hace necesario agregar gasolina de alto octanaje para llevarla al tipo de combustible que se surte en las bombas del país, de 91 y de 95 octanos. Las plantas encargadas de esta producción están paralizadas y “Pdvsa ha compensado esa paralización con importaciones”.

Añadió que esta situación de precariedad no solo corresponde a la producción de gasolina, sino también al gas y al gasoil. Destacó la gravedad de la falta de este último, pues es el que se utiliza para el transporte de carga y para el funcionamiento de infraestructuras eléctricas.

“Esta situación (la falta de mantenimiento en las refinerías) se unió con unos retrasos en entrega de gasolina del exterior. Las empresas surtidoras han retenido el envío con el fin de que se les pague una deuda pendiente”, dijo Quiroz.

Este jueves 23 de marzo el diputado José Guerra indicó que hay 15 embarcaciones cargadas de gasolina esperando el pago de la deuda por parte de Pdvsa. Explicó que la insuficiente producción nacional obliga al país a importar 45 mil barriles de combustible diarios a un precio superior al del petróleo que exporta Venezuela.

El parlamentario por la bancada opositora también señaló que la estatal petrolera tendrá que desembolsar un monto importante el próximo 27 de abril, correspondiente a más de 2 mil millones y medio de dólares en pagos de los bonos de Pdvsa 2017.

Freites estima que la estrategia temporal será continuar surtiendo únicamente a estados del centro del país (Distrito Capital, Aragua, Carabobo y Miranda) y sacrificar las otras entidades en la provincia hasta que se normalice la situación. A largo plazo, dijo, la solución de poner a trabajar las refinerías a su máxima capacidad podría tardar aproximadamente dos años; pero aseguró que depende de qué tan severos sean los daños en los centros de refinación.

“Yo le diría al Estado que se preocupe por hacer las mínimas inversiones que se necesitan y que se tomen las medidas de seguridad básicas para evitar que haya tantos derrames, tantas fallas y explosiones”, dijo Quiroz. “La situación en Venezuela es crítica. Las refinerías están minusválidas”.

Fuente: Julett Pineda Sleinan - http://efectococuyo.com

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