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lunes, 6 de marzo de 2017

(Anzoátegui) 53 decesos de neonatos se produjeron en Hospital Luis Razetti durante últimos dos meses

La crisis en el sistema de salud en Venezuela es un secreto a voces. Los galenos y enfermos se hacen eco del colapso generalizado en la atención pública. La muerte de neonatos ha sido uno de los casos que en los últimos años ha generado conmoción en varios estados del territorio nacional. El secretario de organización del Colegio de Médicos en la región, doctor Humberto Omaña, refirió que los embarazos no controlados, las madres en estado de desnutrición y con infecciones que afectan a los bebés desde el período de gestación, son las principales causas de los decesos.
En el Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona la situación es crítica, según reseñó el especialista. De manera contundente y sin titubeos aseguró que durante los dos primeros meses de 2017 se registraron 53 decesos de neonatos, 24 de ellos en enero y el resto en febrero.

El caso de un pequeño de apenas 11 meses de nacido, llamó especialmente la atención del patólogo. Dijo que al hacer la autopsia se determinó que el menor había muerto por una desnutrición severa. Advirtió que esta es la máxima expresión de la carencia de proteínas en el organismo.

“Los venezolanos no están comiendo bien, las madres no se están nutriendo y eso claramente es arrastrado por ese niño en gestación”, aseveró.

Explicó que estos pequeños están más propensos a padecer sepsis, es decir, un síndrome de anormalidades fisiológicas, patológicas y bioquímicas potencialmente mortales asociadas a una infección.

Destacó que son enfermedades que no se veían desde hace dos o tres años y que nuevamente están volviendo a aparecer, motivadas a la mala alimentación que están teniendo las madres.

“Hablamos de shock séptico, infección del sistema nervioso central, enteral, partes blandas que no era común verlas o no con tanta frecuencia y que el niño obviamente está expuesto a contraerlas si su progenitora no toma las medidas necesarias para proteger a su hijo”, indicó.

En el mismo contexto expuso que el tiempo estimado de formación de una criatura debe ser de 39 semanas con un peso aproximado de un kilo 500 gramos, “por debajo de este valor estaríamos hablando de un bebé con bajo peso, lo que es igual a 800 o 900 gramos”, aclaró.

Las cifras son realmente preocupantes, así lo determinó el galeno. Este punto de vista también fue respaldado por el vocero del Sindicato de la Salud en el estado Anzoátegui (Sintrasalud), Daniel López, quien puntualizó que la desnutrición está matando al futuro del país.

En el 2016 varios fueron los casos que conmocionaron a la opinión pública. La muerte de 46 neonatos durante septiembre puso a correr a los directivos de salud del estado.

Las protestas se convirtieron en el arma perfecta para los familiares y doctores quienes se sentían desasistidos por las autoridades.

Carencia de medicamentos y recursos, una contaminación en el área neonatal, déficit de personal y agresiones; eran las quejas más puntuales que salían de quienes tienen la responsabilidad de velar por la vida de madres e hijos, sin embargo las mala praxis fue otro de los puntos que con bastante énfasis denunciaron los familiares.

Representantes del Colegio de Médicos de Anzoátegui, la Defensoría del Pueblo y la Asamblea Nacional le dieron la cara a los afectados. La legisladora, Oneida Guaipe, tachó como intolerable las debilidades del recinto hospitalario, “los médicos están trabajando con las uñas porque no los surten de equipos ni medicamentos para desempeñar un trabajo óptimo, de calidad”, manifestó.

La historia de unas gemelas de 35 meses de gestación fue uno de los cientos de casos atendidos por los especialistas del centro de atención pública. La progenitora de las bebés, Luzmari Guanare, contó que llegó al hospital y aunque presentaba fuertes dolores de parto no le aplicaron ningún tipo de medicamento para madurarle los pulmones a sus pequeñas. Agregó que le hicieron cesárea de una vez.

En su relato confirmó que por el poco tiempo de formación, ambas niñas quedaron recluidas en el área de neonatología, pero al cuarto día una de sus bebés murió y progresivamente fallecieron otros infantes que también se encontraban recluidos en el anexo pediátrico.

“La noticia me tomó por sorpresa porque se trataba de la gemela que menos presentaba complicaciones”, dijo.

Reina Malavé, familiar de otro neonato, así como otros parientes hizo hincapié en que la mayoría de las muertes que se registraron el año pasado fue provocada por bacterias. A su parecer, era ilógico que todos los infantes presentaran el mismo diagnóstico.

Además recalcaron que en el centro de salud capitalino, no existen medicamentos y menos insumos, “aquí es terrible, todo absolutamente todo lo tenemos que comprar porque si no nuestros hijos se nos mueren”, citó.

Las alarmas ante tantos decesos tuvieron que ser encendidas por el Ejecutivo regional, sin embargo la diputada Guaipe aseguró que esto no ocurrió. Precisó que más de 60 muertes de recién nacidos se registraron durante el 2016 en Anzoátegui.

Aunque en el último año el Ministerio de la Salud no emitió ningún reporte formal de fallecidos, sí lo hizo en el 2015, donde la tasa de mortalidad infantil habría superado el 2% en comparación con el 2012 donde la cifra se ubicaba en 0,02%.

Vulnerables
Los bebés no son los únicos que pagan las consecuencias de una mala alimentación, este tema es cosa de dos y las madres también resultan severamente afectadas. El representante del Colegio de Médicos en el estado señaló que la mortalidad materna en Anzoátegui ya ha cobrado la vida de siete mujeres en los dos primeros meses del 2017.

“Hace unos veinte años atrás el que en un año hubieran unas cinco muertes maternas era escandalizante, pero los tiempos han cambiado y ahora esto parece ser normal”, replicó.

Lo que llama poderosamente su atención es que las edades de estas parturientas oscilaban entre los 15 y 25 años de edad respectivamente, “en primer lugar tenemos una adolescente que no tenía por qué haber quedado embarazada porque el estado a través de programas que están ahí pero que no son ejecutados, pudo haber tratado el caso y evitar un embarazo a esta edad”, argumentó.

Omaña se preguntó con profundo lamento ¿dónde está el control y planificación familiar?, ¿qué pasó con la educación sexual que se impartía en cualquier ambulatorio, no se está haciendo?, las respuestas a estas interrogantes, según refirió el experto, las tiene el gobierno nacional.

Argumentó que estos son problemas sociales que el estado debería prevenir a través de la atención primaria por medio de la cual se puede curar más del 90% de las enfermedades. “La mayoría de las mujeres en Venezuela se controlan el embarazo, hay una buena educación en ese sentido, pero el problema radica en que se indican los tratamientos y no lo pueden conseguir. Es una situación que se complica más cada día”, recalcó.

El médico recordó que no se están haciendo las vacunaciones correspondientes en el caso de los bebés. Reafirmó que si bien están los establecimientos, no así los médicos y si los hay, no tienen la capacidad o los equipos e insumos. Enfatizó que todo eso está sucediendo en este momento, dejando como consecuencia tantos decesos.

“La mortalidad materna y la mortalidad infantil son unos indicadores nefastos para cualquier institución pública”, recriminó.

El caso de un niño de tres meses de nacido que falleció a causa de una tos ferina, es decir complicado por neumonía y mycoplasma es la fiel muestra de lo desasistida que está la red ambulatoria en el estado, “esta es una enfermedad prevenible con vacunas, pero qué pasó, no lo vacunaron”, dijo.

Falta mucho más
La reinauguración del área de sala de parto del nocosomio oriental el 1 de enero de este año no vino acompañada de dotaciones para garantizar una buena atención, así lo dejaron saber doctores y enfermeros de este departamento, que por miedo a represalias guardaron sus identidades.

Los expertos coincidieron que más de 300 parturientas se atienden semanalmente en el hospital, pero a su vez dejaron claro que la escasez de insumos los aleja de desempeñar un buen trabajo.

El gobernador del estado Anzoátegui, Nelson Moreno, habría manifestado que la inversión para hacer las mejoras de la infraestructura, equipamiento y dotación alcanzó los mil millones de bolívares. Destacó que el presupuesto del 2017 era cercano a los Bs. 7 mil millones, del cual gran parte sería destinado a recuperar los diez hospitales, los 8 ambulatorios especializados y los cerca de 900 centros comunitarios de salud ubicados en la región.

Al consultarle al director del hospital Razetti, doctor Pedro Reyes de la ejecución de estos proyectos, solo se limitó a decir que no tenía la responsabilidad de realizar obras y que el compromiso recaía directamente en el Instituto Autónomo de la Salud Anzoatiguense (Saludanz).

Al igual que Reyes, el director de Salud Pública regional, Stalin Fuentes, se abstuvo de emitir algún tipo de declaraciones tanto de los decesos ocurridos en el 2016 como 2017 y de las condiciones en las que laborará el personal médicos alegando que era su colega, Eduardo Martínez, responsable de Saludanz, quien estaba autorizado para dar informaciones.

Fuente: Con información de Zorymar Medina - http://www.elnorte.com.ve

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