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lunes, 19 de marzo de 2012

¿Qué hay detrás de los vidrios verdes?: Hablan los trabajadores despedidos de Banesco

Enseguida mostramos un trabajo de investigación realizado por el Semanario 6to. Poder:
Los rumores sobre un despido gigantesco en Banesco empezaron a acrecentarse desde la semana pasada. Son frecuentes los tweets de trabajadores que denuncian que fueron sacados injustificadamente, en franca violación a sus derechos laborales.
Los mensajes de estas personas también exhortan a todos sus compañeros a unirse en la campaña de denuncia, y a los medios a que hagan cobertura de las mismas. También han invitado a factores políticos para que se pronuncien sobre el caso.

Los tweets también revelan las cifras de los botados, supuestamente entre 400 y mil en lo que va de año. En contraparte y desde la misma red, se habla de una campaña orquestada en contra de la institución y su dueño, Juan Carlos Escotet.

En programas de radio y en la prensa se ha tocado tímidamente el tema, sobre todo en espacios donde les han dado cierta cabida a algunos ex empleados que reclaman sus derechos. La razón principal de los despidos, según estas personas, sería la inminente aprobación de la nueva Ley del Trabajo y la carga que ésta acarrearía a la empresa en pasivos laborales.

Además de la información del caso, ciertos medios aprovecharon las circunstancias para hacer bandera política y criticar el evento que el pasado 10 de marzo, realizado por Banesco con los ex presidentes de España, Felipe González; Brasil, Fernando Henrique Cardoso y de Chile, Ricardo Lagos.

En el presente trabajo recogimos los testimonios de varios ex trabajadores de la institución bancaria, quienes coincidieron que fueron coaccionados a renunciar. Los entrevistados señalaron que están descontentos con la liquidación recibida y por ello han acudido a los tribunales para pelear una indemnización justa.

Quisimos oír la contraparte de esta historia: la gerencia de Banesco, y para ello nos comunicamos brevemente con el doctor Marco Ortega, Consultor Principal de esa organización financiera, sin embargo se negó a dar detalles.

A falta de una voz oficial y para no plasmar sólo la historia de los trabajadores afectados, seguimos buscando hasta convencer a una fuente que aún labora en Banesco y al abogado Alejandro Izaguirre, quien ha defendido a varios trabajadores de la entidad en los tribunales.

Durante nuestras entrevistas, la mayoría de los consultados coincidieron en que no se arrepienten de haber trabajado en ola organización, lo único que lamentan es la manera cómo los despidieron. Casi todos fueron conminados a renunciar con la promesa de recibir la llamada cajita feliz, además de otros beneficios de los cuales, señalaron no estar seguros sí les tocaban por ley.

Sobre este aspecto, nos sorprendió el desconocimiento que algunos ex trabajadores tienen sobre las clausulas de sus contrataciones. Sobre todo, los que provenían de la fusión que se hizo en 2000 con el Banco Unión. En tal sentido uno de los entrevistados nos señaló que “los contratos colectivos son patronales y si se buscan ahora nadie tiene una copia”.

Igualmente, ese grupo no sabía a ciencia cierta si algunos beneficios como la jubilación, que sí la daban en Unión, serían respetados en la transferencia. Ahora, la mayoría de ellos están peleando montos relacionados con el salario de eficacia atípica, una compensación que no tiene incidencia en las prestaciones. Según Alejandro Izaguirre, la controversia está en la manera de calcular esa excepción a la hora de realizar las liquidaciones. Banesco resta 20% sobre toda la base salarial y no sobre los aumentos que de esa forma se hicieron.

Por otro lado, nos pareció excesiva la cantidad de despidos, y la fuente que aún labora en Banesco nos señaló que en dos años, según la nómina han sido despedidos 375 empleados. “En enero de 2010 habían 13 mil 200 trabajadores y en septiembre de 2011, 12 mil 900. Ahora hay que contar 75 más, el objetivo es reducir un 20% de la nómina”.

Los tiempos políticos que corren también echan ingredientes al caldo de las especulaciones, “que será vendido al gobierno”, “que lo van a estatizar”. Sólo detrás de los vidrios verdes de la gran estructura ubicada en Colinas de Bello Monte y en los pisos de la presidencia se sabe la verdad. Pero a continuación develamos parte de ella.

“Me faltan años”
Luis Avendaño Gerente de División en el Área de Aplicaciones. Veintiséis años trabajando en Banesco. Entró a la empresa por la fusión con el Banco Unión. Nos indicó que no se les estaba reconociendo los años prestados en la desaparecida institución. “Y no vi eso en la liquidación”.

“El finiquito laboral no me satisfizo, yo me desempeñé en el Área de Tecnología y por eso tenía un horario fuerte de más de 12 horas y no veo que ese esfuerzo esté recompensado con la liquidación que me dieron”. Por eso reclamará judicialmente que se rehagan sus cálculos porque está convencido que le toca más.

“Estoy tramitando un reclamo con mis abogados. Yo sólo quiero que den lo que me corresponde, porque es un tema de derechos laborales. Lo que me molesta realmente es que yo no debería acudir a un bufete de abogados para reclamar lo que me corresponde”.

En torno a la alta cantidad de despidos, según la información que ha sido difundida por la red, Avendaño piensa que es por la implementación de la nueva Ley del Trabajo, “ya que la mayoría de las personas que estamos saliendo tenemos mucho tiempo laborando, llevamos entre 20 y 30 años de servicio en la institución. Al parecer, le tendrían miedo a la retroactividad de las prestaciones sociales. Básicamente es eso”.

Comentó que en Banesco no existe la figura de la jubilación, y aseguró que la mayoría de los despedidos provienen de la fusión que hizo con el Banco Unión, donde “sí existía ese beneficio”.

Según Luis Avendaño, muchos hablan de la cajita feliz. Sin embargo, el ex empleado aseguró que “hasta ahora nadie ha recibido ninguna cajita feliz. En mi caso no es así, los números no me dan para cajita feliz. Sólo me dieron lo que dice la ley”.

Asegura que su labor dentro de la empresa fue intachable, de lo contrario no habría estado por 26 años, y le duele que no le hayan dado ninguna explicación satisfactoria para su despido.

“Eran las 5 de la tarde de un día viernes y te dicen hasta aquí llegaste. Recuerdo que me sentaron y me dijeron que tenía dos opciones: o firmaba mi renuncia o me botaban. Pagaban más por la primera. Sin embargo es una trampa, porque con la renuncia se pierde el derecho a cobrar el paro forzoso”.

Avendaño señaló que también hay engaños en relación al seguro de salud que el trabajador cotiza hasta el momento del despido. “Te ofrecen el seguro por un año, pero al final uno mismo lo tiene que pagar de la liquidación”.

“Quiero mi jubilación”
Aleida Guerrero trabajó en el Área de Procesos de Negocios. Es economista, y tenía 30 laborando en los bancos. “A mí me dijeron que había reducción de personal y que la empresa prescindía de mis servicios. Yo me lo esperaba, porque esa situación se está dando desde hace tiempo, sobre todo con empleados de niveles altos. Vicepresidentes, Gerentes de división, o empleados con muchos años de servicio”.

La economista señala que no cree que los despidos hayan sido para recortar gastos, o por lo menos así no ocurrió en su área: “Allí botaron a 28 personas y contrataron a cuatro vicepresidentes que entre ellos suman los salarios de todas las personas despedidas”.

Por otro lado asegura que su despido es ilegal porque a ella la ampara la nueva inamovilidad laboral, “a los únicos que pueden botar son a los empleados con cargos de confianza y yo no tenía uno. A todos les decían que tenían un cargo de confianza. Otro motivo para los despidos es que están reestructurando el personal, nos tratan como si no sirviéramos, como si no rindiéramos en nuestro trabajo”.

Aleida Guerrero dice que hay rumores sobre la venta del banco. Para ella, el hecho de que en el Área Internacional no hayan despedido a nadie, puede tomarse como una de las pruebas. “En esa área escogieron a un personal muy calificado para precisamente revisar todos los procesos que se involucran con los bancos en el extranjero. El área internacional es la que está llevando todos los procesos de cómo deben funcionar los bancos que tiene Escotet afuera. En Panamá, Miami, Puerto Rico y República Dominicana. Lo que se asume es que venden Banesco aquí al gobierno y él se va tranquilamente para Miami. A él no le importa irse”.

Lo que sí le importó a nuestra entrevistada de 57 años fue el tema del seguro HCM, puesto que tiene una madre anciana a quien cuidar. “Le dijeron a la gente que le iban a dar el seguro y luego de que la gente firmó, tenías que pagarlo con la liquidación”.

Guerreo nos explicó que una vez que el trabajador está fuera de la empresa le dan una póliza para ex empleados que dura un año y esa es la que debes pagar. Le preguntamos si perdía la póliza laboral y nos contestó que en el mes de noviembre acababa de renovar su póliza. “Yo estoy creyendo, cuando nos dice que nos van a dejar el seguro, que es el mismo que renové en noviembre y que se terminaba en noviembre de 2012, pero no fue así. El nuevo seguro corre desde el momento en que me botaron. Me reembolsaron la parte que yo pagué de contado, pero la parte que pagué por cuotas no. Perdí dos cuotas”.

Adelaida nos reitera que le dio mucho miedo no aceptar la negociación del seguro por lo de su mamá, pero resalta que mucha gente no firmó para abrir un nuevo seguro por lo caro de la póliza. Nos comenta además que en el nuevo contrato hay una clausula que especifica que esa póliza no es renovable y que sólo dura por un año. “Nosotros fuimos a la Superintendencia de Seguro y nos dijeron que todo eso era legal, que está en los estatutos”.
Por el tiempo que laboró le dieron 129 mil bolívares. Al comentarle lo bajo de la suma, la entrevistada nos informó que va a pelear otras reivindicaciones. Señala que no le pagaron el tiempo que estuvo laborando en el Banco Unión y otros beneficios que estaban contemplados en aquel contrato.

“Yo vengo del Unión y me asesoré con un abogado, y en ese banco había jubilación. Pero nos dijeron que eso lo habíamos perdido. Cuando pasé a Banesco pensaba que había perdido eso, pero luego me asesoré y me dijeron que no, porque la jubilación es un derecho que no se pierde. Yo por eso la voy a pelear, pero estoy segura de que no me la van a dar, porque yo pregunté y me dijeron que no me la daban porque se cumplió la edad estando en Banesco y este banco no tiene jubilación. Yo me estoy arriesgando a pelear porque el abogado que me asesora ha ganado ese beneficio para otras personas. Yo en algún momento no le hice mucho caso el haber perdido la jubilación cuando me transfirieron, pero ahora sí porque tengo 57 años”.

“Peleando lo justo”
César Dávila fue el joven que convocó a varios de sus compañeros despedidos a protestar frente a las puertas de Ciudad Banesco durante el evento “Palabras para Venezuela”, donde intervinieron los ex presidentes de Brasil, España y Chile, Fernando Henrique Cardoso, Felipe González y Ricardo Lagos, respectivamente.

Nos dijo que la convocatoria fue muy pobre y sus objetivos de que los medios en esa oportunidad le diera cobertura fracasó. Sin embargo insistió y su denuncia ha sido difundida por la Agencia Venezolana de Noticias y por Radio Nacional.

El joven, que está recién casado con otra ex empleada de Banesco, nos contó que a él lo hicieron renunciar, pero que no aceptó, por ello le dieron una suma muy inferior a lo que según los cálculos le correspondía. “El mismo día me depositaron una suma muy pequeña, yo la transferí a una cuenta, pero no lo he gastado por si tengo que devolverla. Yo estoy peleando lo justo y solicité un amparo para un reenganche o en su defecto, una negociación con los montos justos”.

El técnico superior en Administración nos indicó que llevaba laborando seis años y cuatro meses en Banesco y su esposa cuatro y medio, los dos en la misma área. “A ella le dieron 50 mil bolívares por haber firmado la renuncia y a mí sólo 15 mil. Me dijeron que eso era lo que me tocaba y como no les estaba renunciando eso era lo que me iban a dar. Tampoco me están tomando en cuenta que durante muchos años trabajé en jornada nocturna”.

Cuenta impagable
Deber dinero y no tener cómo pagarlo es un grave problema que se puede convertir en una pesadilla si trabajas en un banco, de acuerdo a la historia que nos narró Corina Vergara: “Yo adquirí un crédito hipotecario. Los pagos me quedaron en 4 mil bolívares y en ese momento no se me dificultaba la cancelación, porque mi esposo trabajaba para otra entidad bancaria y ganaba 14 mil bolívares”.

La historia se le complica a Vergara cuando su esposo pierde el empleo. “Yo ganaba 4 mil bolívares, justo lo que debía cancelar por el crédito. Todo me lo debitaban automáticamente, todo lo que cobraba me lo quitaban, en eso duré un año y medio”.
Algunas veces lograba ser más rápida y podía quedarse con una pequeña cantidad de su sueldo, pero lo que no depositaba se le convertía en sobregiro y le aumentaba intereses. Corina Vergara recuerda que los correos que le pasaban para cobrarle la deuda “eran horribles”.

“Estaba muy sobregirada. Fui a la caja de ahorro y con ese dinero fui abonando para el crédito. Igual hice con mis prestaciones, de las que sacaba 75% para seguir pagando. Existe una ley de restructuración de la tasa del crédito de acuerdo a los ingresos, pero yo no podía acogerme a ella porque era empleada. Fue entonces que me sugirieron que renunciara para poder optar a esa ley”.

Así lo hizo, y aparte de sus beneficios sólo pidió dos cosas: que le dieran el remanente del salario de eficacia atípica “el cual muchos trabajadores de Banesco habían demandando y lo habían cobrado” y por otro lado conservar su seguro, porque ya estaba cubierto y tenía a su marido enfermo.

Cuando va al médico con su cónyuge descubre que no tenía póliza, llama para preguntar por el destino de ésta y le dijeron que la persona que había negociado con ella había sido despedida y por no haber nada firmado sobre lo pactado, simplemente no tenía póliza.
Otro trago amargo lo pasó al cobrar el dinero del salario de eficacia atípica. “Sólo me dieron 35 mil bolívares y cuando pregunté por cuál motivo me dieron esa cantidad, me contestaron que eso era lo que yo había negociado. Sin embargo yo no negocié, nunca hablamos de cantidades tampoco demandé por ese fondo, porque me dijeron que si no demandaba me lo darían más rápido”.


“Falta de humanidad”
Luis Barrios. Laboró por 26 años en la empresa así como en Caja Familia y en Bancarios. Dio soporte técnico a varios proyectos del grupo hasta que un día “me convertí en un personal incómodo para la nueva gerencia. En mi caso se conjugan dos factores, como son los años de servicios, donde paso a ser un pasivo laboral fuerte, porque ya estaba en el ambiente que se iba a modificar la Ley del Trabajo. Otro factor fue la edad ahora, tengo 55 años”.

A falta de una causal de despido, “la nueva vicepresidenta, que venía del Banco de Venezuela, trató de buscar una confrontación para despedirme, pero al no encontrarla me botó por el artículo 155: despido injustificado, incluso la carta ya la tenía hecha”.

El momento no fue nada agradable para el trabajador de 55 años, pues estaba trabajando con un catéter, producto de una operación de un riñón que se le había practicado un mes antes. “Al día siguiente de mi despido yo debía operarme de nuevo para sacarme el catéter, y ella lo sabía. Me despidió y ese mismo día me quitaron la póliza de seguro. No tuvo la delicadeza de esperar que me operaran y proceder luego, eso fue totalmente inhumano”.

¿Beneficios confusos o información confusa?

Wilmer Barat viene de la fusión con el Banco Unión. Coincidió con nosotros acerca de la poca información que tiene el personal sobre los beneficios que le corresponde, y al preguntársele el motivo, nos respondió con su ejemplo.

“Cuando se hizo la fusión, yo que trabajé en Recursos Humanos, no se informó cómo iba a quedar la contratación colectiva, sólo se decía que iba a depender de la figura que se usaría en la fusión que fue sustitución de patronos. No recuerdo qué dijeron exactamente, lo que sí recuerdo es que no íbamos a perder nuestros beneficios o la mayoría de ellos”.

“Los que venimos de Banco Unión tenemos derecho a la figura de exclusión salarial que correspondía a un porcentaje de ahorro sobre el 20% del salario. Considerarnos que ese bono va desde 1997 hasta 2007, esa figura no era de ley. Yo le reclamo a Banesco que desde 2007 hacia atrás, eso corresponde a ingresos ordinarios. Cuando se recibe un dinero de forma ininterrumpida, recurrente y lo dan en la cuenta de nómina eso es parte del salario. Eso está estipulado en el artículo 133 de la Ley del Trabajo”.

Barat no piensa que Banesco vaya a ser vendido y recuerda que esos rumores fueron desmentidos por la propia gente del Área de Capital Humano, donde laboraba. Para el ex trabajador es sólo parte de una reestructuración. “No se piensa vender ni fusionar, lo que se quiere es fortalecer el banco”.

Barat no critica la política de personal del banco, aunque sí reconoce que hay cierta coacción cuando se quiere salir de empleados. “A veces en los procesos de restructuración habían cambios que obligaban al trabajador a renunciar, porque los mudaban a cargos que no eran de su competencia”.

Fuente: http://www.6topoder.com

2 comentarios:

  1. ...Escotet tiene suficiente dinero en sus empresas nacionales e internacionales para pagar a sus empleados. ahora bien una multa no le caeria mal al banco por los despidos multiples..señores del gobierno donde esta el repeto a los trabajadores privados..siempre nos dejan a un lado y la empresa privada viola muchos derechos de los trabajadores

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  2. jamas gano toda la BANCA PRIVADA tanto dinero desde hace 15 ---..........que vayan al ministerio del trabajo y los tienen que reenganchar.................asi de sencillo porque un trabajador del PROVINCIAL LO HIZO Y GANO LA Demanda

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