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viernes, 18 de noviembre de 2011

Una biblioteca en Anzoátegui que no es tan biblioteca

Por: Luis Enrique Díaz - Recientemente, de paso por Anzoátegui en busca de información para una tesis de ascenso, me vi precisado a visitar la Biblioteca Pública Central de Barcelona, que lleva por nombre "Julián Temístocles Maza", días antes había pasado por Maturín y visité la Biblioteca Pública Central de Maturín, nombrada "Julián Padrón", en honor al gran escritor monaguense; con humilde sinceridad, la única coincidencia que encontré entre ambas, es el nombre "Julián", porque en Anzoátegui, la tristeza me embargo notoriamente.
A manera de ilustración, me permití extractar alguna información respecto a lo "qué es" y "para qué sirve una biblioteca", en Wikipedia dice: "Una biblioteca puede definirse, desde un punto de vista estrictamente etimológico, como el lugar donde se guardan libros". Más adelante agregan: "En la actualidad esta concepción se ha visto hace tiempo superada para pasar a referirse tanto a las colecciones bibliográficas como a las instituciones que las crean y las ponen en servicio para satisfacer las demandas de los usuarios". Profundizando señalan que de acuerdo con la norma UNE 50113−1:1992 sobre conceptos básicos de información y documentación, el término biblioteca puede definirse en dos sentidos: "Cualquier colección organizada de libros y publicaciones en serie impresos u otros tipos de documentos gráficos o audiovisuales disponibles para el préstamo o consulta", y "Organismo, o parte de él, cuya principal función consiste en construir bibliotecas, mantenerlas, actualizarlas y facilitar el uso de los documentos que precisen los usuarios para satisfacer sus necesidades de información, investigación, educativas o de esparcimiento, contando para ello con un personal especializado". Aspecto que coincide sustancialmente con la norma ISO 2789−1991 (Norma UNE−EN ISO 2789) y todas esas normas suponen: "Colección, Organización y Uso", elementos a los que se añade un factor que se refiere a "el personal encargado de su gestión y que es pieza clave del conjunto", yo añadiría la necesidad de un espacio idóneo, que facilite no solo su uso, sino la conservación de los materiales que allí se reúnen.
En la biblioteca principal del estado Anzoátegui, al parecer hay desconocimiento de cuál es la finalidad de la institución, las normas señaladas anteriormente no forman parte de la misión ni de la visión que le ha sido encomendada, a lo que se le suma la ambigüedad respecto a la correspondencia en cuanto a si es una institución dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura o al ejecutivo regional, aspecto en el cual no nos detendremos. Pudiéramos anotar un sinnúmero de elementos que conspiran contra su buen funcionamiento, pero limitaremos esta crónica a algunos aspectos sufridos y a otros señalados discretamente por empleados de la institución.
A simple vista, el edificio semeja la arquitectura propia de la época colonial, dos plantas enclavadas en el centro de la ciudad, donde en tiempos pasados funcionó un liceo, es decir, su objetivo inicial no era albergar una biblioteca, la misma, con sus salas abiertas, evidencia cierto deterioro en la pintura, los techos y la amenaza constante de un insecto cuyo alimento principal es el material del que están hecho los libros: comején. A eso se le añade que la mayoría de las salas carecen de un ambiente climatizado, lo cual además de no permitir que los usuarios y trabajadores -ante el calor− trabajen en un ambiente propicio, incide notoriamente sobre la conservación de los materiales bibliográficos, hemerográficos, fílmicos, etc., que allí permanecen.
Al tratar de consultar algunas colecciones en las salas respectivas, lo primero que sufrimos, es que no hay suficientes mesas y sillas para que los usuarios puedan disponer, además, en plena era telemática, la institución no dispone de un catálogo digitalizado al que el usuario o los empleados pudieran dirigirse para constatar la existencia de determinado material documental, por lo cual cualquier búsqueda debe realizarse in situ y dispuesto a que si bien el material está registrado, no exista en los estantes donde están colocados, porque se han extraviado, se han deteriorado por el uso o el mal uso de los usuarios, el ambiente, el comején y no han sido repuestos.
A lo expuesto anteriormente es necesario indicar la carencia de medidas de seguridad y sanitarias, ya que carece de un sistema contra incendios y los baños acusan un estado de deterioro que obliga a que el personal y los usuarios y usuarias utilicen el mismo espacio para realizar sus necesidades fisiológicas, además de sufrir la sed hereje ante la ausencia de filtros para tomar agua.
Ante esta realidad volvemos a la pregunta que da inicio a esta crónica: ¿Para qué sirve una biblioteca en Anzoátegui? y ella nos lleva a pensar en los trabajos de Fernando Báez, un venezolano, especialista en bibliotecas, que se ha dedicado a estudiar la situación de estas instituciones en el mundo y cuyos trabajos le han granjeado fama internacional, este autor, en su Historia universal de la destrucción de libros nos habla de tres formas de biblioclastia: fundamentalista, por incuria y por interés, la primera se refiere a la destrucción de libros por fanatismo religioso o político, la segunda, si bien la refiere al caso específico de bibliotecas italianas, no deja de llamarnos la atención puesto que se refiere a aquellos espacios tan pobres y tan poco cuidados que suelen convertirse "en espacios de destrucción del libro, porque una manera de destruir los libros consiste en dejarlos morir y hacerlos desaparecer en lugares recónditos e inaccesibles", el tercer caso se refiere al biblioclasta por interés, ese que rompe los libros para luego venderlos y así sacarle mejor provecho.
Es preocupante está situación, más aún cuando hablamos de procesos de cambios, transformación, lo cual nos involucra a todos por el grado de corresponsabilidad que nos asiste: a dirigentes, a empleados, y a usuarios. Sirva la opinión de Raúl Escándar como un llamado de atención: "No se puede ser bibliotecario y desconocer las acciones aberrantes que padecieron los libros, objetos primeros de nuestro afecto profesional, porque conocer estos hechos nos llama a la reflexión y cambia la mirada de responsabilidad que tenemos para con ellos".

Fuente: Luis Enrique Díaz - EntornoInteligente.com

1 comentario:

  1. ES CIERTA ESTA REALIDAD PERO AMIGO CON TODA LA SERIEDAD LE PUEDO INFORMAR QUE ALLI EXISTE UN PERSONAL ALTAMENTE CALIFICADO PARA ATENTER A EL PUBLICO, PERO ES NOTORIA EL DETERIORO QUE EXISTE EN ESA INTALACIONES PERO EL PROBLEMA ES LA FALTA DE FINANCIAMIENTO PARA PODER RESOLVER TALES PROBLEMAS. ALLI SE CUENTA CON PERSONAL DE TRAYECTORIAS DE MUCHOS AÑOS EN EL RAMO BIBLIOTECARIO. EL CUAL TRABAJA CON LAS UNAS PARA ATENDER A TODOS POR IGUALES.

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